Taller sobre Los Planetas

“El juego es la forma más elevada de investigación”

Albert Einstein

Como ya sabéis, últimamente al Pequeño Caballero le gustan mucho los Planetas.

Todo comenzó con unos calcetines que le regalamos a SúperPapá… Fuimos a una tienda y él mismo eligió unos calcetines con dibujos de Planetas y cada día que SúperPapá se los ponía el Pequeño estaba tan contento.

Un día, SúperPapá empezó a nombrar todos los Planetas y luego a cantarlos y así fue como nuestro Pequeño aprendió todos los nombres.

Todos los días nos cantaba la canción de los Planetas unas 500 veces (no exagero…) y así surgió su curiosidad…

  • Papá ¿Por qué Plutón ya no es un Planeta?
  • Papá ¿Cuál es el Planeta más grande?
  • Papá ¿Por qué nuestro Planeta es la Tierra?
  • Tata ¿Cuál es tu Planeta?

Esto cada vez iba a más… su curiosidad cada día era más grande… así que… dicho y hecho.

De la canción pasamos a los Planetas para la mesa de luz y a los cuentos.

Tengo que decir que su capacidad para descubrir, investigar y aprender es infinita…

Un domingo lluvioso, aprovechamos para preparar un precioso taller en casa y de esta manera satisfacer toda su necesidad de aprendizaje mediante el juego.

El día anterior ya habíamos teñido un montón de arroz con colorante negro, ya lo hemos hecho antes y la técnica es muy sencilla:

  • Arroz, bolsitas tipo zip, colorante negro y vinagre.

Todo bien mezclado y luego en platos para se seque bien y no se apelmace.

Para el taller necesitamos cosas muy sencillas:

  • Arroz teñido de negro
  • Bandeja un poco profunda
  • Planetas pequeños impresos y plastificados (con forro)
  • Pinzas de madera
  • Pequeña bandeja de madera
  • Una hoja con los Planetas para colorear
  • Colores
  • Mesa de luz
  • Planetas para la mesa de luz
  • Todos los cuentos que tengan que ver con el sistema solar

Coloqué los cuentos cerca de la bandeja, alguno de ellos todavía no lo habíamos leído, así que aprovechamos el taller para leer nuevos cuentos de nuestra pequeña biblioteca.

Todos los Planetas impresos y plastificados encima del arroz y los enterré con mucho cuidado para que no quedaran a la vista.

El cuento de El espacio en 3D, de la Editorial San Pablo, lo puse abierto al lado de la bandeja sensorial y con una pequeña bandejita de madera para que pudiera dejar el Planeta que encontrara y buscarlo en el libro.

La mesa de luz también preparada y los planetas para colorear cerca… estaba todo listo para el taller.

El primer Planeta en ser encontrado bajo el Sistema Solar de arroz fue Urano.

El Pequeño Caballero lo puso en la bandejita de madera, lo buscamos en el libro, leímos sus características más importantes, lo buscamos en la mesa de luz, lo observamos y luego lo pintamos.

Esto hicimos con todos los Planetas, con el Sol y con la Luna.

Cuando el Pequeño encontró la Luna teníamos algunos cuentos preparados:

  • A qué sabe luna, que ya nos lo sabemos, pero nos encanta leerlo.
  • Infinito, donde descubrimos los ciclos lunares.
  • Fonchito y la luna, este fue el cuento que más le llamó la atención, porque todavía no lo habíamos leído juntos y fue un gran descubrimiento también.
Fonchito y la Luna

Al terminar de descubrir todos los Planetas, también leímos a nuestro querido Saturnino, El viaje cósmico de Saturnino, que ya os recomendé y nos encanta en casa.

Al terminar el taller aprendimos…

  • Que Mercurio es el Planeta más pequeño
  • Venus el más brillante
  • Que la Tierra es el único Planeta que tiene vida
  • Que en la luna hay cráteres
  • Que Marte es el planeta rojo
  • Júpiter el Planeta más grande
  • Saturno tiene anillos
  • Que Urano es el Planeta más frío
  • Y en Neptuno hay mucho viento
  • Plutón ya no es un Planeta (según el Pequeño Caballero, Plutón engañó al resto de Planetas, pero le pillaron y por eso ya no es Planeta como los demás)
  • Y que el sol quema mucho

¿Vosotros sabíais todo esto? Yo también aprendí mucho con este taller…

Tengo que reconocer que fue una tarde preciosa y divertida, que aprendimos mucho, disfrutamos, fomentamos su curiosidad y su aprendizaje claro, pero lo más importante, ese tiempo juntos en familia, en el suelo, descubriendo y riendo, esto es lo que verdaderamente nos llevamos.

He tardado un poco más de lo que pensaba en contaros este precioso taller, os pido disculpas, pero como os dije en redes… estoy con proyectos nuevos y con los exámenes a la vuelta de la esquina.

Solo espero que os haya gustado y que os animéis a hacerlo en casa, no hace falta que sea con Planetas, podéis hacerlo con cualquier tema que interese en estos momentos a vuestros pequeños.

No hacen falta grandes materiales, con lo que tenemos en casa basta, al final lo importante es aprender jugando y estar juntos.

Ya sabéis que podéis seguirme en redes, en Facebook Mami Me Mima blog y en Instagram @mamimemimablog

Pero si tenéis consultas, dudas o necesitáis Acompañamiento o Asesoramiento, no dudéis en escribirme a blogmamimemima@gamil.com

¡Gracias Familias! Y ¡Feliz Crianza!

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Halloween en Casa Grande

“Después de todo la muerte es síntoma de que hubo vida”

Mario Benedetti

La noche de Halloween es especial, la noche de los muertos, donde todos nos permitimos ser algo sobrenatural por unas horas, quizá por un día vemos la muerte con otros ojos e incluso se lo transmitimos así a nuestros pequeños.

En casa llevamos unas semanas hablando de Halloween.

Primero fuimos a comprar el disfraz de fantasma y a raíz de tenerlo en casa, el Pequeño Caballero me pregunta casi a diario:

  • Mami, los monstruos y los fantasmas no existen ¿verdad?

Es normal tener miedos, no hay que quitarle importancia a esos miedos, pero sí que esta es una ocasión para hacerles ver que en Halloween, los niños y mayores se disfrazan de eso a lo que tememos.

También hemos hecho varios dibujos para la guirnalda de Halloween que colgamos en la puerta de casa y diferentes murciélagos con rollos de papel, además de una momia y un Frankenstein muy mono la verdad, lo tenéis todo colgado en Instagram y Facebook.

Todo ello para introducirle en este mundo de monstruos, fantasmas, brujas y vampiros de manera divertida y manchándonos mucho.

Y llegó el día de ir a la fiesta en Casa Grande.                            

Me acuerdo del año pasado, del post que escribí, del Pequeño Caballero disfrazado de calabaza y su amiga Vampirina juntos en la fiesta.

Este año hemos vuelto al mismo sitio, con su amiga Vampirina y su hermanita disfrazada de pequeña calabaza (el año pasado iba en la barriga de su mami).

Con mucha emoción, pero diferente.

Disfrazados con nuestras mascarillas, pocos niños, pocos padres y actividades diferentes.

Me gusta normalizar la situación, pensar que lo importante es volver a estar ahí juntos otro año más y mis queridas Elenas y Jose son quienes lo hacen posible.

Este año poquitas actividades pero muy cuidadas y divertidas y la verdad es que nuestros tres pequeños se lo pasaron en grande (sobre todo la Pequeña Calabacita en su primer día en Casa Grande).

Actividades Sensoriales

Tenían actividades sensoriales con legumbres teñidas, bolitas de gel, harina (mucha harina) y diferentes cacharros y recipientes para mezclar.

Imaginar lo bien que se lo pasaron con tantas mezclas y tantos colores.

También tenían un túnel hecho con cajas de cartón, una mesa de luz con calabazas y colores  y un precioso photocall, además de toda la sala decoradas con telas de araña, todo muy bien ambientado y bonito.

En otro espacio había bolsas sensoriales cerradas con diferentes motivos de esta fiesta como arañas y ojos que a los peques les encanta.

Bolsas Sensoriales

Después de explorar el entorno, pintamos un dibujo de Halloween sin mancharnos.

El Pequeño Caballero eligió un fantasma, claro. El dibujo estaba metido en una bolsa zip, la pintura de dedos la elegimos y la metimos también dentro de la bosa que cerramos muy bien, y así con sus deditos encima de la bosla pudimos pintar nuestro fantasma sin mancharnos.

Fantasma

Las chicas, con su encanto, contaron historias y canciones de Halloween y además tuvimos la despedida de nuestra querida amiga Vampirina, que ya con 4 añazos era el último día que podía ir a Casa Grande, aunque siempre le quedarán los días de hermanos mayores y podrá ir con su hermana la pequeña Calabacita.

La verdad que fue una tarde muy emotiva, la mamá de Vampirina y Calabacita se emocionó mucho, con razón, han sido muchos momentos allí, y yo no dejaba de pensar en lo rápido que pasa que todo… Me parece raro no volver a ir allí con ellas, nuestras compañeras de Casa Grande, nuestras grandes amigas, pero no os preocupéis chicas, que aunque no podamos ir juntas, ¡no os vais a librar de nosotros tan fácilmente!

Fue una tarde divertida, con precauciones, con mucho gel para lavarnos las manos, con pocos niños, pero con la misma ilusión del año pasado.

Gracias Casa Grande por darnos luz y esperanza en estos duros momentos, por estar siempre a nuestro lado y mostrarnos siempre vuestras sonrisas (y vuestras canciones).

Y vosotros ¿Cómo habéis celebrado Halloween este año?

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¡Muchas gracias familias!

Tiñiendo Judías

“Quien quiera entender más debe jugar más”

Gottfried Benn

Como ya sabéis, estos días hemos hecho un pequeño taller en casa muy sencillo, hemos teñido unas judías para luego jugar con ellas.

Es un experimento que tenía ganas de hacer con el Pequeño Caballero, lo había visto a otras mamis y educadoras y me parece que tiene multitud de juegos, así que vamos a ello.

¿Qué necesitamos?

  • Judías o cualquier legumbre blanca.
  • Bolsas zip.
  • Colorante alimentario.
  • Vinagre.

El proceso es muy sencillo, se pueden esparcir en el suelo todas las judías y animar a los peques a que las metan en las bolsas. Les vamos a dejar tiempo para que experimenten con ellas, que jueguen (cuidado por si se las meten en la boca). Cuando están todas las judías repartidas en las bolsas, se añaden unas gotas de colorante (no mucho, con unas gotitas es suficiente) y un chorrito de vinagre. Se cierran bien las bolsas y dejamos a los peques que hagan ellos mismos la mezcla de todo.

Cuando todo está bien mezclado, las judías se tiñen del color elegido, las tenemos que dejar secar en una terraza o cerca de una ventana.

Se ponen en un recipiente con papel de cocina y a secar unas horas.

Nosotros empezamos nuestro juego al día siguiente ya que tuvimos un pequeño percance… al ir a por ellas seguían húmedas ¡Nos habíamos olvidado del vinagre! Así que de vuelta a las bolsas zip con un poquito de vinagre y a la terraza a secar.

Cuando ya estaban listas para jugar, se lo presenté al Pequeño Caballero repartidas por colores en vasos de plástico puestos dentro de un gran recipiente. Además, le puse más recipientes pequeños y diversos materiales como cucharas y cubiertos de madera para jugar.

En cuanto vio sus judías se emocionó, era algo que él mismo había creado y ahora tenía completa libertad para jugar.

Comenzó su juego libre y de investigación.

Primero cogió las judías una por una y las pasó de un vaso al otro recipiente, cogió cada judía con delicadeza, la observó, para finalmente volcarlas todas y mezclar los colores.

Después de un rato se levantó, fue directo a su cocinita y cogió todos los vasos y cubiertos que tiene para introducirlos en su juego.

Hizo trasvases de unos vasos a otros, mezcló colores, luego los separó, las tiró por el suelo, las volvió a recoger en el recipiente grande, practicó la pinza y la motricidad fina con cada pequeño juego que realizaba, las chupó (siempre con vigilancia) y entonces comprobó que desteñían, así que chupó más hasta que sus manos y el suelo quedaron azules, algo que le hizo especial gracia.

Jugó libremente por más de 40 minutos, disfrutando de su creación, de su libertad, de su juego. Inventado, probando, trasvasando, creando nuevos juegos y por ende, nuevos conocimientos.

Esta mañana, al levantarse, ha vuelto a ver el gran recipiente donde están todas las judías y, ¿qué ha hecho?, ir directo a por él gritando judías, mis judías.

¿Qué os parece? Es un taller dividido en dos partes. Una primera parte de juego dirigido, donde nosotros, les preparamos los materiales que necesitamos y les damos las indicaciones precisas, para después dejar un juego libre, donde ellos mismo experimenten, expresen e inventen su propio juego creativo e imaginativo.

Para nosotros ha sido una experiencia muy bonita y enriquecedora, donde hemos visto a nuestro Pequeño disfrutar y crear, haciendo un juego completamente diferente que nunca había probado.

Os animo a realizarlo en casa, pero eso sí, siempre con vigilancia, recordar que estos juegos caseros tienen algunos peligros como la ingesta. Le ponemos colorante alimentario (lo podéis encontrar sin problema en cualquier supermercado) por si lo chupan que no produzcan alergias o intoxicaciones, pero el tamaño de las legumbres es muy peligroso si se lo llegan a tragar, así que, aunque el juego sea muy entretenido para ellos y no os demanden, no aprovechéis para hacer otras cosas y dejarles sin vigilancia, ya que puede ser peligroso.

Disfrutar de su juego y de esos momentos con ellos que son maravillosos. La vida nos está brindando la oportunidad de pasar tiempo con los más pequeños de la casa, ¡aprovechar!

Si os ha gustado y lo probáis, contarme vuestra experiencia y muchas gracias a todas las familias, recordad que podéis seguirme en Facebook Mami Me Mima blog, en Instagram @mamimemimablog y cualquier consulta personal que tengáis, en el apartado de contacto del blog tenéis a vuestra disposición el correo electrónico del blog.

Y gracias de nuevo familias, disfrutad del sol y de la hora al aire libre con los peques, pero siempre con sentido común y respeto.

Experimentamos en casa

El juego nos mantiene vivos y vitales. Nos da un entusiasmo por la vida que es indiscutible. Sin ello, la vida no tiene buen sabor”


Lucía Capocchione

Seguimos en casa y parece que esto se alarga, nosotros estamos aprovechando estos días para realizar pequeños experimentos “culinarios” con el Pequeño Caballero.

El viernes fue su segundo cumpleaños y bueno, hubo una mezcla de alegría con muchos sentimientos extraños y difíciles.

Pero bueno, no vamos a ponernos tristes, pronto lo podremos celebrar como se merece y rodeados de todos los que nos quieren, así mientras tanto decidimos que era una buena idea experimentar con la tarta de chocolate.

Le compramos una gran tarta y como en casa la verdad no somos de comer mucha tarta pensamos que lo mejor era dejarle a él solo frente a ella, para que experimentara, metiera las manos, comiera sin miedo a mancharse o hiciera lo que quisiera. Era su día y su tarta.

El experimento fue muy divertido, la tarta acabó destrozada, todos teníamos chocolate por la cara y las manos.

Puse papel continuo en el suelo y la tarta en medio, así mi Pequeño pudo disfrutar de su tarta al 100%.

La verdad es que fue una experiencia muy bonita y divertida para los tres. Nos reímos, nos abrazamos, nos manchamos, nos dimos de comer unos a otros. En definitiva, nos unimos más que nunca en este día tan especial y tan raro a la vez.

Como me gustó tanto este “momento tarta” al día siguiente me aventuré a pintar con espaguetis cocidos y patatas.

Preparé todo el salón con papel continuo y puse todos los materiales alrededor. Los espaguetis en un bol y las patatas cortadas a la mitad en otro, además, Súper Papá nos hizo sellos en las patatas para estampar con diferentes formas. También puse los botes de pintura de dedos de colores y el paquete de toallitas cerca.

Lo primero que hizo el Pequeño Caballero fue comerse los espaguetis (antes de mojarlos en la pintura claro) creo que no entendía muy bien eso de pintar con la comida, pero yo me puse a ello y enseguida empezó a imitarme. Pintamos todo el papel, también nos tirábamos los espaguetis, metíamos las dos manos para experimentar su textura, los mojábamos en diferentes colores que luego mezclábamos para sacar nuevas tonalidades. También descubrió los sellos de las patatas y estuvo otro rato jugando con ellas.

Llenamos todo de color (y trozos de espaguetis), nosotros estábamos llenos de pintura, pero también llenos de emoción y de risas.

Eso sí, en cuanto terminamos, directos a la bañera!

Y para terminar estos días de experimentación, ayer preparé un pequeño taller de pintura comestible que al Pequeño le encantó!!!

Puse en el suelo varios folios grandes y en cuatro platos de plástico hice las mezclas de cuatro colores (rosa, gris, azul y amarillo).

Con un poquito de yogurt natural (el griego es más espeso) y unas gotas de colorante quedó una pintura comestible perfecta y en cuanto le dije que se podía comer ¿Qué es lo primer qué hizo? Pues sin duda probar todos los colores.

Hicimos una preciosa obra mezclando los colores, pintando con pinceles, pero acabamos con la cara llena de pintura porque el Pequeño Caballero quería que nosotros también probáramos la pintura.

Y para terminar el día, preparamos la bañera y se dio un gran baño con Súper Papá, algo que le encanta y procuramos hacer los fines de semana, bañarnos con él en la bañera y seguir el juego dentro del agua.

Mientras ellos se bañaban, yo aproveché para recoger las obras de arte, las colgué en el tendedero y ya están secas y listas para guardar en su carpeta de artista.

Han sido tres días de experimentos, donde hemos reído, nos hemos manchado, hemos descubierto nuevas formas de pintar y de ensuciarnos, pero sobre todo, hemos olvidado durante un rato la difícil situación que nos está tocando vivir.

Os animo a hacer partícipes a vuestros hijos de estos pequeños talleres sensoriales, a pasar un rato divertido y a fortalecer lazos como familia. Que el ánimo no decaiga, son estos pequeños momentos los que debemos aprovechar y son los que realmente recordaremos el día de mañana.

Si se os ocurren más ideas o vosotros habéis hecho otros talleres, contármelo en redes sociales. Me podéis encontrar en Facebook Mami Me Mima blog y en Instagram @mamimemimablog