Taller de Gestión Emocional en la Primera Infancia

«Vivimos en una sociedad incoherente la cual cree que respetar a los hijos e hijas es perjudicial para su presente y para su futuro»

Tania García
@mamimemimablog

Aquí tenéis el primer vídeo sobre los talleres que estoy preparando.

En las próximas semanas publicaré todos los vídeos de todos los talleres y la fechas, tanto online como presenciales para ellos.

En este taller os voy a hablar del desarrollo del cerebro en los niños, de la importancia de que nuestros niños estén bien acompañados y de las consecuencias de no hacerlo, os daré herramientas para ese acompañamiento y para entender qué está pasando.

También hablaremos de las necesidades de nuestros niños en estos primeros años, de lo que necesitan y de cómo nosotros podemos proporcionarles todo lo que necesitan.

Vamos a hablar de emoción, de las emociones que sienten nuestros niños, de las rabietas, de los celos, del peligro de educar en premios y castigos, de como podemos ayudarles en esas emociones intensas y esas explosiones.

De límites, de cómo poner límites de forma respetuosa y de lo importantes que son para nuestros peques.

En resumen, vamos a ver una educación basada en la emoción, desterrando mitos muy arraigados en nosotros, vamos a ver la importancia de educar con empatía, con respeto y sin etiquetas.

Si os apetece, si os interesa, estar atentos a las fechas que publicaré proximamente y tenéis cualquier duda, podéis escribirme a blogmamimemima@gmail.com y estaré encantada de ayudaros.

Muchas gracias familias ¡Os espero!

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Taller presencial de Gestión Emocional en la Primera Infancia, en el Ensanche de Vallecas

«Los niños y las niñas tienen que ser amados profundamente, abrazados, acariciados, besados, acompañados, protegidos y alentados en todo momento»

EduRespeta

Vuelvo con este precioso taller y este precioso material que os he preparado para papás, mamás y educadores infantiles.

Vamos a ver el desarrollo cerebral de los niños, por qué algunas veces quizá les exigimos demasiado, vamos a ver como podemos acompañar a nuestros niños en sus emociones, qué podemos hacer nosotros como sus figuras de referencia, para ayudarles a entender y comprender sus emociones.

Taller Gestión Emocional

Os voy a dar herramientas, ejemplos del día a día de todas estas necesidades y emociones que acompañan la vida de nuestros pequeños y que algunas veces nos llegan a desbordar.

Si quieres aprender a educar sin ira, sin gritos, con empatía y con emoción.

Si quieres una educación real basada en el respeto.

Si quieres romper con esos patrones que tiene la educación tradicional y que nos acompañan todavía.

Si quieres sacar de tu vida la violencia hacia los pequeños.

Este es tu taller ¡Os espero! Plazas muy limitadas.

Viernes 4 de Diciembre, de 17 a 19 horas (PLAZAS AGOTADAS)

Taller Gestión Emocional

Sábado 5 de Diciembre, de 17 a 19 horas

Viernes 18 de Diciembre, de 17 a 19 horas

C/ Baños de Valdearados, 19 (Ensanche de Vallecas)

25€ por persona y 40€ por pareja

Más información y reservas en blogmamimemima@gamil.com

Resiliencia para nosotros y nuestros pequeños

“Las dificultades preparan a las personas comunes para destinos extraordinarios”

C. S. Lewis

En estos días extraños estoy escuchando más que nunca esta palabra… RESILIENCIA. Pero, ¿Qué es la resiliencia? ¿Todas las personas la poseemos? ¿Cómo podemos llevarla a cabo? ¿Y nuestros hijos? Después de estos días de confinamiento… ¿También serán niños resilientes?

La resiliencia es el proceso de adaptarse y salir beneficiado de un trauma, una tragedia, una amenaza o fuentes intensas de tensión. Es decir, la adaptación a la adversidad. Esto no quiere decir que la persona resiliente no experimente dificultades, dolor emocional o tristeza.

El camino hacia la resiliencia está lleno de este tipo de obstáculos, pero a pesar de ellos y el impacto que crean en nuestra vida, somos capaces de adaptarnos y sobreponernos a lo largo del tiempo.

La resiliencia es un conjunto de emociones, pensamientos y conductas que todas las personas pueden tener. Se podría decir, que todos hemos sido resilientes en algún momento de nuestra vida.

Uno de los factores más importantes en la resiliencia es tener relaciones de cariño dentro y fuera de la familia. Modelos a seguir que nos ofrecen seguridad. El apoyo emocional es vital en situaciones abrumadoras.

Otras conductas importantes para ser una persona resiliente son:

  • Tener una visión positiva de nosotros mismos.
  • Tener unas correctas habilidades de comunicación con los demás y de solución de problemas.
  • La capacidad para hacer planes realistas en su vida.
  • Tener un buen manejo de los sentimientos, emociones e impulsos.
  • Aceptar la realidad tal y como es y aceptar los cambios como parte de la vida.
  • Creer firmemente que la vida tiene sentido.
  • Tener una alta capacidad de mejora.
  • Tener una alta empatía con los demás.
  • Saber identificar la causa de los problemas.
  • Tener un pensamiento realista y flexible.

La educación que demos a nuestros hijos debe estar basada en desarrollar la resiliencia en ellos desde que son pequeños a través de conductas adaptativas además de ser un guía para ellos, para su vida y para su conducta.

Algunas de estas conductas importantes para ellos son:

  • Tener amigos. Es fundamental para ellos saber que tienen amigos, que son parte de esa red social ya sea en la escuela, en el colegio o en el parque.
  • Educar para ayudar a los demás. Fomentar la ayuda y la cooperación hará que sean niños empáticos con ganas de estar con sus iguales.
  • Es importante tener una buena y sana rutina diaria, basada en sus necesidades.
  • Combatir sus inquietudes y preocupaciones como forma de expresión de sentimientos y emociones.
  • Enseñar a los niños a cuidarse desde que son pequeños, con unas buenas rutinas de aseo y con el fomento de la autonomía, haciendo sus tareas poco a poco cada vez más complejas y depositando toda nuestra confianza en ellos en cada hito conseguido, además de mostrarles nuestra ayuda en caso de necesitarla.
  • El fomento de una autoestima positiva, la confianza en sí mismos es vital para el desarrollo de una personalidad fuerte y de la resiliencia.
  • Enseñarles a ver lo positivo de las situaciones. Sacar siempre el lado bueno de lo que sucede y quedarnos con ello.
  • Enseñarles que el cambio es parte de la vida. La vida no es estática y hay que adaptarnos de la mejor manera posible a todos estos cambios que nos van llegando.

Cuando les enseñamos a enfrentar una situación con actitud positiva, les estamos ayudado a desarrollar su resiliencia.

Hay cuatro palabras fundamentales en las que debemos basar la educación de nuestros pequeños si queremos que sean niños resilientes:

  • TENGO: Enseñarles a sentirse afortunados por lo que tienen, educar en positivo.
  • PUEDO: Enseñarles que pueden conseguir lo que se propongan. Fomentar su autoestima dejándoles tomar decisiones y ayudando a su sentido de la responsabilidad.
  • SOY: Enseñarles a saber quiénes son y a conocer su valía.
  • ESTOY: Enseñarles a sacar partido de todas las situaciones, a no perder la calma, a conocer sus emociones.

Todo esto se hace brindando amor incondicional y comprensión. Nuestros hijos tienen que saber que cuentan con nosotros en todo momento, que damos confianza, que acudimos en su ayuda cuando lo necesitan.

Hay que identificar y cultivar los procesos, estados y cualidades positivas, hay que enseñar habilidades de autorregulación (aprender de sus errores), enseñar el manejo de sus emociones y aprender de lo que sale mal.

 Para esto, es vital el lenguaje que utilizamos. Debe ser siempre un lenguaje positivo, siempre a su altura y explicando los procesos por los que se está pasando, evitando fuertemente cualquier tipo de etiqueta (tanto positiva como negativa) hacia los niños.

Durante este confinamiento que nos está tocando vivir, podemos desarrollar su resiliencia estando en casa:

  • Desarrollando vínculos emocionales con toda la familia que convive en casa.
  • Proponiendo retos que se puedan manejar y aumentando poco a poco su dificultad.
  • Ayudar a ser conscientes de que debemos mejorar la salud del planeta.
  • Fomentar la empatía, el ponernos en el lugar del otro, ya que todos, en estos momentos, lo estamos pasando mal.
  • Aprovechar para hablar con ellos, explicar lo que necesiten y siempre decir la verdad, aunque sea duro  o difícil.
  • Ayudar a la comunicación emocional de nuestros pequeños. Identificar sus emociones es vital para su desarrollo.
  • Es un buen momento para hablar de las amistades y de la familia y de la importancia que tienen, ahora que no podemos verles.
  • No esconder los miedos. En estos días, pueden surgir miedos en relación con la situación vivida, hay que hablarlos y afrontarlos juntos.
  • Ayudar a fomentar la empatía y la autonomía y el autocuidado personal.

Poco a poco vamos viendo la luz, pero todavía nos queda un camino largo por recorrer en estos días extraños, por eso vamos a hacernos todos resilientes en esta situación y en otras situaciones adversas por las que tengamos que pasar a lo largo de nuestra vida.

Quiero dedicar este post a una persona muy importante en mi vida y muy resiliente desde que era muy pequeña, mi hermana. Por suerte o desgracia nos hemos tenido que enfrentar a muchos retos que nos han enseñado mucho y por eso hoy somos así. Sigue así Tata, eres muy grande y especial.

Muchas gracias a todas las familias, recordad que podéis seguirme en Facebook Mami Me Mima blog, en Instagram @mamimemimablog y, cualquier consulta personal que tengáis, en el apartado de contacto del blog, me tenéis a vuestra disposición en el correo electrónico del blog.

Desarrollo de la identidad personal

“Lo que vemos cambia lo que sabemos. Lo que conocemos cambia lo que vemos”

Jean Piaget

¿Os acordais de la primera vez que vuestro bebé se refirió a sí mismo con su nombre? ¿O cuando se miró un día al espejo y se puso tan contento al verse a sí mismo?

Hoy os quiero hablar de algo muy importante en la vida de los pequeños, el desarrollo de su propia identidad. El autoconcepto es algo que se va a desarrollar poco a poco, a lo largo de los primeros años de vida y ligado al él, otros conceptos tan importantes como la autoestima, la identidad y la cognición social.

¿Cuándo empieza ese autorreconcepto del niño? Los bebés nacen sin un sentido del yo, todas las necesidades del niño las satisfacen las personas que están con él.

Durante los dos primeros meses ejercitan sus esquemas de reflejos y repiten las acciones placenteras que se centran en su cuerpo, comienzan a conocer sus facultades físicas.

Somos algo en el universo que existe con independencia de los demás, pero los más pequeños todavía no son plenamente conscientes de que el yo es una entidad estable en el tiempo.

Para saber a qué edad se reconocen a sí mismos, se ha realizado la prueba del colorete, aplicar un punto de colorete en la cara del niño y a continuación ponerle frente a un espejo  y ver su reacción:

  • De los 9 a 14 meses no se reconocen.
  • De los 15 a 17 meses empiezan los primeros signos de reconocimiento.
  • De los 18 a 24 meses ya existe un total reconocimiento.

Es entre los 18 y 24 meses cuando podemos afirmar que los niños internalizan los esquemas sensoriomotores para formar imágenes mentales, además, las experiencias sociales son muy importantes y una experiencia social básica que contribuye a la conciencia del yo es el APEGO (ya hemos hablado de la importancia del apego en otro post anterior).

El desarrollo del autoconcepto y la aparición de la conciencia de uno mismo como participante en la interacción social preparan el terreno para muchas competencias sociales y emocionales nuevas. Los niños que han alcanzado este hito se vuelven más sociales, les produce gran placer imitar las actividades de un compañero de juego e incluso cooperar con él para alcanzar metas compartidas.

Según Erikson, los niños de 2 – 3 años luchan por ser independientes y autónomos. Los de 4 – 5 años ya poseen un sentido de la autonomía, adquieren nuevas habilidades, logran importantes objetivos y se enorgullecen de sus logros.

Es una buena señal que los niños a estas edades se identifiquen y se definan a sí mismos en términos de sus actividades, ya que un concepto del yo basado en las actividades, refleja el sentido de iniciativa que necesitarán para enfrentarse a las numerosas enseñanzas nuevas que tienen que aprender en el colegio.

Cuando los adultos piensan sobre el yo, saben que es un yo público que los demás ven y yo privado que tiene un carácter interno, cuando los niños realizan esta distinción implica que poseen una teoría de la mente:

  • A los 18 meses demuestran cierta conciencia de los estados mentales propios y ajenos, con imitaciones de acciones por ejemplo.
  • A los 2 – 3 años son conscientes de que pueden saber cosas que los demás no saben y de que las personas no pueden observar sus pensamientos.
  • A los 3 – 4 años desarrollan una teoría de la mente de creencia – deseo, en la que reconocen, como los adultos, que las creencias y los deseos son estados mentales diferentes y que cada uno, o ambos, influyen en la conducta.

La teoría de la mente se da cuando somos capaces de comprender que las personas tienen estados mentales donde hay cosas internas que solo conocemos nosotros de nosotros mismos. Hay muchas experiencias sociales que promueven su desarrollo, como por ejemplo el juego de ficción, una actividad que induce a los niños a pensar sobre estados mentales.

A medida que los niños se desarrollan no sólo se comprenden a sí mismos construyendo autorretratos, sino que también empiezan a evaluar las cualidades que perciben en ellos, la autoestima.

Los niños con una autoestima elevada se sienten satisfechos con como son, reconocen sus cualidades y sus defectos. Los niños con baja autoestima tienen una idea menos favorable del yo.

Según la teoría de Bowlby, los niños que han establecido un apego seguro comenzarán muy pronto a evaluarse de forma positiva y favorable.

Entre los 4 y 7 años, las autoevaluaciones se centran en dos aspectos: se evalúan en términos de cuanto gustan a los demás (aceptación social) y de lo bien que creen realizar las tareas. Sus autoevaluaciones suelen ser positivas y no realistas.

A los 8 años evalúa sus competencias en tres campos, la competencia física, académica y aceptación social. Tanto el conocimiento de sí mismo como la autoestima dependen de la forma en que los demás perciben su conducta y reaccionan ante ella.

En la adolescencia, las percepciones de la valía personal se diferencian cada vez más y se centran en las relaciones interpersonales

Los padres desempeñan un papel fundamental a la hora de conformar la autoestima de su hijo. La sensibilidad de la crianza en la primera infancia influye en que los niños construyan modelos operativos del yo positivos o negativos.

Formar una identidad implica enfrentarse a muchas oposiciones importantes, el logro de la identidad no se alcanza hasta la adolescencia tardía, a partir de los 21 años, pero no es un rasgo estable, está sujeto a ajustes y modificaciones a lo largo de toda la vida, existen varias influencias para la formación de la identidad, como influencias cognitivas, influencias parentales, académicas y culturales.

También es importante conocer a los demás, ser apropiadamente social exige que interactuemos con otras personas:

  • Entre los 3 y 5 años, conocen el comportamiento de los iguales en situaciones diferentes.
  • Entre los 5 y 6 años, son más conscientes de las consistencias conductuales de los compañeros.
  • Entre los 7 y 16 años, confían cada vez más en las descripciones psicológicas a la hora de caracterizar a sus amigos y conocidos.

Como podéis observar, todo lleva un proceso lento, este proceso llega a madurar en adolescencia, así que queda mucho camino por recorrer junto a ellos, ayudándoles a formar un autoconcepto, una identidad, una autoestima fuerte y segura y todo esto se va a conseguir día a día al lado de vuestros pequeños, reforzando vuestro vínculo más profundo, desarrollando un apego seguro desde el momento en que nacen (o incluso en la tripita de mamá) hasta el último día con ellos.

Este patrón de apego, como veis, es muy importante para todo el desarrollo de vuestros hijos. No temáis a coger a vuestros hijos, a demostrarles todo vuestro amor incondicional, hacer una crianza con apego y en positivo y recogeréis los frutos de hijos exitosos y saludables emocionalmente hablando.

Espero que os haya gustado y emocionado tanto como a mí. La crianza no es fácil, pero merece la pena.

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