Tiñiendo Judías

“Quien quiera entender más debe jugar más”

Gottfried Benn

Como ya sabéis, estos días hemos hecho un pequeño taller en casa muy sencillo, hemos teñido unas judías para luego jugar con ellas.

Es un experimento que tenía ganas de hacer con el Pequeño Caballero, lo había visto a otras mamis y educadoras y me parece que tiene multitud de juegos, así que vamos a ello.

¿Qué necesitamos?

  • Judías o cualquier legumbre blanca.
  • Bolsas zip.
  • Colorante alimentario.
  • Vinagre.

El proceso es muy sencillo, se pueden esparcir en el suelo todas las judías y animar a los peques a que las metan en las bolsas. Les vamos a dejar tiempo para que experimenten con ellas, que jueguen (cuidado por si se las meten en la boca). Cuando están todas las judías repartidas en las bolsas, se añaden unas gotas de colorante (no mucho, con unas gotitas es suficiente) y un chorrito de vinagre. Se cierran bien las bolsas y dejamos a los peques que hagan ellos mismos la mezcla de todo.

Cuando todo está bien mezclado, las judías se tiñen del color elegido, las tenemos que dejar secar en una terraza o cerca de una ventana.

Se ponen en un recipiente con papel de cocina y a secar unas horas.

Nosotros empezamos nuestro juego al día siguiente ya que tuvimos un pequeño percance… al ir a por ellas seguían húmedas ¡Nos habíamos olvidado del vinagre! Así que de vuelta a las bolsas zip con un poquito de vinagre y a la terraza a secar.

Cuando ya estaban listas para jugar, se lo presenté al Pequeño Caballero repartidas por colores en vasos de plástico puestos dentro de un gran recipiente. Además, le puse más recipientes pequeños y diversos materiales como cucharas y cubiertos de madera para jugar.

En cuanto vio sus judías se emocionó, era algo que él mismo había creado y ahora tenía completa libertad para jugar.

Comenzó su juego libre y de investigación.

Primero cogió las judías una por una y las pasó de un vaso al otro recipiente, cogió cada judía con delicadeza, la observó, para finalmente volcarlas todas y mezclar los colores.

Después de un rato se levantó, fue directo a su cocinita y cogió todos los vasos y cubiertos que tiene para introducirlos en su juego.

Hizo trasvases de unos vasos a otros, mezcló colores, luego los separó, las tiró por el suelo, las volvió a recoger en el recipiente grande, practicó la pinza y la motricidad fina con cada pequeño juego que realizaba, las chupó (siempre con vigilancia) y entonces comprobó que desteñían, así que chupó más hasta que sus manos y el suelo quedaron azules, algo que le hizo especial gracia.

Jugó libremente por más de 40 minutos, disfrutando de su creación, de su libertad, de su juego. Inventado, probando, trasvasando, creando nuevos juegos y por ende, nuevos conocimientos.

Esta mañana, al levantarse, ha vuelto a ver el gran recipiente donde están todas las judías y, ¿qué ha hecho?, ir directo a por él gritando judías, mis judías.

¿Qué os parece? Es un taller dividido en dos partes. Una primera parte de juego dirigido, donde nosotros, les preparamos los materiales que necesitamos y les damos las indicaciones precisas, para después dejar un juego libre, donde ellos mismo experimenten, expresen e inventen su propio juego creativo e imaginativo.

Para nosotros ha sido una experiencia muy bonita y enriquecedora, donde hemos visto a nuestro Pequeño disfrutar y crear, haciendo un juego completamente diferente que nunca había probado.

Os animo a realizarlo en casa, pero eso sí, siempre con vigilancia, recordar que estos juegos caseros tienen algunos peligros como la ingesta. Le ponemos colorante alimentario (lo podéis encontrar sin problema en cualquier supermercado) por si lo chupan que no produzcan alergias o intoxicaciones, pero el tamaño de las legumbres es muy peligroso si se lo llegan a tragar, así que, aunque el juego sea muy entretenido para ellos y no os demanden, no aprovechéis para hacer otras cosas y dejarles sin vigilancia, ya que puede ser peligroso.

Disfrutar de su juego y de esos momentos con ellos que son maravillosos. La vida nos está brindando la oportunidad de pasar tiempo con los más pequeños de la casa, ¡aprovechar!

Si os ha gustado y lo probáis, contarme vuestra experiencia y muchas gracias a todas las familias, recordad que podéis seguirme en Facebook Mami Me Mima blog, en Instagram @mamimemimablog y cualquier consulta personal que tengáis, en el apartado de contacto del blog tenéis a vuestra disposición el correo electrónico del blog.

Y gracias de nuevo familias, disfrutad del sol y de la hora al aire libre con los peques, pero siempre con sentido común y respeto.

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La sorpresa de lo imaginado

“La medicina y la moral descansan sobre una base común, sobre el conocimiento físico de la naturaleza humana”

Séneca

Foto cedida por los profesionales de la UCI de Guadalajara.

Hace unos días publicaba una colaboración sobre la vida en la UCI y la repercusión personal para la persona que lo escribió. Fue un post muy leído y muy emocionante para todo el mundo.

La magnitud del post fue tan grande, que una compañera y amiga de esta persona, también ha querido compartir con nosotros su experiencia como sanitaria.

Desde aquí no puedo más que emocionarme por querer escribir y compartir vuestras emociones más profundas con nosotros y también por hacer ver el valor tan importante que tenéis en esta sociedad, sois imprescindibles y maravillosos.

Vosotros nos estáis salvando, espero que cuando todo esto acabe, seamos los demás quienes os ayudemos a vosotros a superar todos los horrores que estáis viviendo y que estáis callando para proteger a la gente que os rodea.

Mucho ánimo  y mucho valor para vosotros.

Cómo imaginar ese día 29 de febrero, que el comienzo del mes siguiente pudiera ser tan diferente. Un día, digamos extraño, quizás en esta ocasión era premonitorio de una difícil etapa. Cada cuatro años aparece en el calendario como regalando o robando 24 horas al tiempo. En un año especial para la Enfermería, un año reconocido por el CIE como “El año para su reconocimiento mundial”.

Y así empezó el mes de marzo, como “una tormenta imperfecta”, con nuestro primer caso COVID 19. A partir de ese día, de esa noche, he y hemos vivido por y para la crisis. Una crisis cambiante, desbordante y  abrumadora. Una crisis que iba más deprisa que nosotros. Una crisis que ha tratado de ponernos al límite, de agotar nuestras fuerzas.

Pero qué emoción, qué sensación de orgullo de “sentir grande” una sociedad, una comunidad un sistema sanitario que para mí es digno de admiración. Orgullo por pertenecer a un “grupo de elegidos” que pueden ayudar al mundo de forma increíble a la vez que cotidiana.

Indudablemente  habrá muchas cosas que se pueden hacer mejor, o dicho de otra manera, de forma diferente. Hay que estar en ese momento de tensión extrema, contenida, marcando la templanza y teniendo qué decidir que unidad abrir, qué pacientes trasladar, qué habilitar, cómo contratar, cómo ganar a los retos de ese único día. Suficiente tener energía para superarlo.

Todo esto con mucha emoción. Emoción con mayúsculas. Intentando mantener fuerte al equipo al que intentas liderar, intentar transmitir fuerza, entereza y templanza. A veces con ganas de desvanecerte, pero con la certeza que no lo harás, en esta oportunidad única y a la vez extrema que nos ha presentado la vida. Mucho que aprender y mucho que meditar.

En este camino, he descubierto a personas maravillosas, profesionales, competentes y totalmente entregadas, que había visto, pero no había mirado. He buscado y encontrado luz en los días y he sonreído al encontrar tantas muestras de cariño de solidaridad y de apoyo. Como si amaneciéramos inmersos en una cadena de favores con sorpresas de donaciones y “regalos desde el corazón”.

Quizás es abrir demasiado mi corazón pero me gustaría  compartir una pequeña reflexión,  una pequeña historia de mi vida, de tantas vidas….

En estos días difíciles, todos los que tenéis la suerte de tener, de disfrutar, aun en la distancia,  de vuestros padres, os  preocupáis de su salud. ¿Cómo vivirán la soledad?, ¿cómo estarán comiendo? , los pensamos  desvalidos. Creo que son muy fuertes, tienen una mochila bien cargada y han vivido momentos dramáticos de la sociedad.

Yo no tengo esa suerte, los míos se fueron de mi vista,  no de mi alma, hace muchos años. En estos días, les “he hablado y pedido mucho”. Les decía y digo “Mandad un poco de luz a este mundo que está sufriendo, hacednos aprender y reinventar el futuro.” Tantas cosas, tan sencillas, que seguro imagináis.

Afortunadamente, por la propia evolución de la crisis, por tanto trabajo bien hecho, por todos los turnos doblados, por todas las sonrisas, por todos los que suman, parece que estamos en una tregua. Bendita tregua.

No sé si vamos a aprender suficiente, deberíamos hacerlo. Esta crisis es posible que se repita y debemos estar lo mejor preparados para ellas. Qué paradoja, que reflexión tan profunda podemos hacer, cuanto se está recuperando nuestro medio ambiente, nuestro maravilloso mundo, de esta “locura de sociedad” en la que estábamos inmersos. Cómo nos  ha hecho parar, sin preguntarnos, con contundencia.

 Quizás algunas noches en las que no podemos conciliar el sueño, donde nuestros fantasmas nos acompañan hemos pensado que el mundo podría presentarnos una difícil realidad, como las películas que tantas veces vemos. Quizás es verdad que la realidad supera la ficción.

Y quizás, solo quizás, esto muestra “La sorpresa de lo imaginado”.

Angeles Martín Octavio.

 Enfermera

Rincones en Casa

“Jugar no es un descanso del aprendizaje. Es el aprendizaje interminable, encantador, profundo, atractivo y práctico. Es la puerta al corazón de los niños”

Vince Gowmon

Hace unas semanas os conté que había preparado un pequeño taller de pintura con globos para el Pequeño Caballero y que después de, aproximadamente un minuto o dos pintando, me dijo:

  • Mamá, no quiero pintar, quiero jugar con la plastilina.

En ese momento mi mente hizo un clic y pensé… creo que llevamos mucho tiempo con juego dirigido, quizá por mi propia convicción de que en casa tiene que estar en constante movimiento y en constante estímulo.

A partir de ese momento le he dejado mucha más libertad de elección a la hora del juego y descanso. Le propongo varias opciones y él elige a qué quiere jugar o si simplemente quiere estar un rato en el sofá con papá y mamá.

Hace unos días también me conecté a un nuevo taller de mi querida Casa Grande, se llamaba Cómo acompañar el juego de nuestros/as peques y fue el paso definitivo para darme cuenta de que, efectivamente, el Pequeño Caballero va a disfrutar mucho más de su juego libre, que va a aprender más de este tipo de juego ya que le aporta libertad de elección, autonomía, concentración y atención en algo que quiere hacer en ese momento, además de una completa libertad de movimientos.

Así hemos llegado a reestructurar el salón de casa (ahora convertido en nuestra zona de juego principal).

Lo primero que hice fue observar durante dos o tres días su juego, qué era lo que más utilizada para jugar, qué era lo más motivador para él.

Hice una pequeña lista y me dispuse a imprimir los carteles que necesitaba para nuestros nuevos rincones.

En total tenemos nueve rincones, aunque tres están ubicados juntos:

  • RINCÓN DE GOL: En una cesta hemos puesto pelotas de diferentes tamaños. Tiene pelotas pequeñas con las que juega a rodarlas junto a papá o mamá. Tiene otra pelota para hacer masajes y las pelotas para jugar a gol por el pasillo. La cesta la hemos colocado justo debajo del cartel, así que ahora, cuando quiere jugar con las pelotas se dirige al cartel y lo señala muy contento. Y a la hora de recoger también le facilita mucho que estén colocadas en el mismo lugar siempre.
  • RINCÓN DE LA MÚSICA: En otra cesta tenemos todos sus instrumentos musicales, que no son pocos. Además, cuando quiere bailar y cantar también se dirige a ese rincón, donde hemos colocado un altavoz para la música. Los instrumentos y bailar es una de las actividades que más le motivan. Nosotros cantamos y bailamos con él y es un rato muy divertido en familia.
  • TRES RINCONES EN UNO: Nuestra cocinita (de IKEA) es muy funcional. Por delante está la cocina y todos los cacharros, debajo tiene una balda donde hemos puesto los puzles y si le damos la vuelta, se convierte en un teatro con pizarra. Por eso, aquí tenemos tres rincones en uno. Con la cocinita juega muchísimo, mete y saca todos los cacharros, nos prepara el aperitivo, friega lo que va utilizando, da de comer a sus muñecos ¡es increíble lo bien que se lo pasa! El teatro lo utilizamos para contar cuentos y para jugar con los peluches. Este teatro es que utilizamos para contaros y cantaros los cuentos que os voy colgando en el blog y en redes (https://mamimemima.home.blog/2020/04/16/576/ ). Además, tenemos unos cuantos puzles a su alcance para que los coja cuando quiera.
  • RINCÓN DE BIBLIOTECA: Este es un imprescindible. Los cuentos están a su alcance, cada cierto tiempo los cambio, los que ya no suele coger se los guardo y le voy sacando nuevos cuentos de nuestra pequeña biblioteca. Aunque hay algunos que no se pueden guardar, como el Caracol, la colección de la Cuna a la Luna o La pequeña oruga glotona.
  • RINCÓN DE LA CALMA: Justo al lado de los cuentos hemos colocado este rincón, que gracias al taller de Casa Grande, me he dado cuenta de que es muy importante para que el Pequeño Caballero tenga sus momentos de descanso cuando lo necesite. He sacado una manta que le hizo mi abuela cuando nació y al lado le he puesto su cesta de peluches. Cuando vio la manta fue directamente a su cuna y cogió su chupete y su dudú para tumbarse, fue algo muy emocionante. Esta manta la hemos utilizado en toda su etapa de bebé y es muy especial para mí.
  • RINCÓN DEL ARTE: En una esquina del salón he puesto este rincón. Le he sacado sus pequeñas maletas llenas de pinturas de dedos, ceras, lápices, esponjas, pinceles, pegatinas, etcétera. Para cuando quiera pintar tener todo el material a su alcance. Aquí también he incluido la caja con la plastilina, ya que el espacio es muy limitado.
  • RINCÓN CREATIVO: Por último, hemos colocado encima de una mesa del salón, toda su creatividad. Ahí vamos colocando todas las creaciones que hacemos juntos y que os hemos ido enseñando a través de las redes sociales. Están a su alcance, para que pueda jugar con todo y sea consciente de que eso lo ha hecho él y que os he ido dejando también en las redes y en el blog (https://mamimemima.home.blog/2020/03/30/pintura-con-rollos-de-papel/).

Y así ha quedado nuestro salón, invadido por el Pequeño Caballero. Cuando lo ha visto esta mañana al levantarse no daba crédito, ha acariciado los carteles (hay que trabajar también que esos carteles no se rompen) y enseguida ha ido a jugar con las pelotas.

De esta manera también vamos a poder trabajar el recoger los juguetes con más facilidad. Es importante que las transiciones de una actividad a otra se hagan con calma y recogiendo unos juguetes antes de sacar otros.

El juego es la base de todo su aprendizaje. El juego dirigido también es bueno y claro que se debe hacer, pero el juego libre hay que fomentarlo, sobre todo en estos días de confinamiento,  de esta forma le estamos dando responsabilidades a nuestro pequeño además de autonomía.

Es normal que a edades tempranas nos reclamen la participación en su juego o por lo menos el estar cerca de ellos. Acompañarles en este juego, animarles y disfrutar todos juntos, así es como todos vamos a aprender.

Espero poder ayudaros con mis propias experiencias, si lo ponéis en práctica contarme vuestra experiencia y la de vuestros pequeños, sabéis que me podéis encontrar en Facebook Mami Me Mima blog, en Instagram @mamimemimablog y a través del correo electrónico del contacto en el blog.

¡Muchas gracias familias y mucho ánimo!

Confinamiento, teletrabajo y ¿Conciliación?

“No podemos resolver problemas usando el mismo tipo de pensamiento que usamos cuando lo creamos”

Albert Einstein

Seguramente, en estos días extraños, os estará tocando lidiar con este cambio drástico de vida, con un teletrabajo el cual requiere más horas que el trabajo normal del día a día, además con los peques en casa sin salir y sin ninguna posibilidad de tener ayuda externa.

Sé que muchas familias lo estáis pasando mal, llegáis a la noche con un sentimiento extraño, sin saber cómo resolver esta situación.

Por ello quería una colaboración como esta. Como bien dice el post, no está la solución a la conciliación, parece que no hay una varita mágica, pero sí os puede ayudar a ver que muchas familias están en la misma situación y vuestra visión y apertura de mente puede cambiar mucho una misma situación.

Ella es Elena, una de las psicólogas de mi querida Casa Grande, ha querido contaros como es su día a día en casa, trabajando tanto ella como su marido y con un niño pequeño, un Pequeño Superman.

Os aseguro que os vais a sentir muy identificados con ellos. Muchas gracias Elena por querer compartir con nosotros todas tus vivencias y por seguir guiándonos a todas las familias que nos conectamos con vosotros en Casa Grande.

¡Ánimo familias! Esto no es fácil, pero hay que seguir con ello, intentar manteneros positivos por vuestros hijos, intentar disfrutar de aquellos momentos importantes que podáis sacar para estar juntos.

Supongo que much@s al leer este título os habréis llevado las manos a la cabeza y esperanzadores pensáis que vais a leer la solución para llevar a cabo esto de la conciliación durante el confinamiento.

Pero primero, paremos un momento, ¿alguien se ha parado a buscar el verbo conciliar en el diccionario? (Os confieso que yo no la había hecho hasta ahora y menuda sorpresa me he llevado…)

Conciliar: “Hacer compatibles o aproximar cosas inmateriales que aparentemente son contradictorias o diferentes.”

¡OMG! Que resulta que trabajar y cuidar de los niñ@s son cosas contradictorias, pues ahora lo entiendo todo…

Después de esta introducción los que estabais esperando la varita mágica… ya sabéis que no va a suceder… pero Ana me ha pedido que os cuente cómo hacemos en casa para teletrabajar los dos y llevar al día las tareas domésticas, mientras tenemos un Pequeño Superman volando por toda la casa, que menos mal que no es muy grande… y allá voy!

Nosotros vivimos en un piso pequeño, dos habitaciones, un baño y… UNA TERRAZA! Sssssssiiiiiiiiiiiii!!! Señoras y señores tenemos terraza, y además útil; un bien que se ha vuelto muy cotizado en estos tiempos…

Y ¿cómo nos apañamos? Pues como podemos, no os voy a engañar…

Papá se levanta a las 7 para poder trabajar unas 3 horitas antes de que el PS se despierte, que menos mal que no nos ha salido muy madrugador… Porque una vez que se levanta, ¡comienza la revolución! “¡Buenos días papi, buenos días mami, a desayunar!”; el mueble de la cocina que contiene las cositas del desayuno se abre y se cierra mientras unas pequeñas manitas colocan absolutamente todas las opciones en la encimera, cereales, galletas, pan… y así comienza nuestra maratón diaria.

Mamá tiene una jornada de 25 horas repartidas de martes a domingo, pero estas semanas había que reinventar el recurso para poder funcionar online y las 25 horas se han quedado muy cortas…

Intentamos programarnos las horas de trabajo para no coincidir mucho tiempo los dos a la vez, pero hay veces que es imposible. Si nos programan reuniones a la misma hora ambos tenemos que conectarnos y no podemos estar en el mismo sitio, así que normalmente yo me voy a la cocina (mis familias ya se la deben saber de memoria) y papá se queda en el salón, porque el escenario del salón es un poco más serio para que lo vean los señores alemanes… Pero el otro día mientras papá estaba reunido, sus compañeros comenzaron a oírme cantar:

  • Se oye a alguien cantar…
  • Sí, es mi mujer, está trabajando…

En la cuarentena las siestas se han terminado para nosotros, y digo para nosotros porque el PS no la perdona ni un día y nosotros aprovechamos ese tiempo también para trabajar. Nuestros horarios se han ido adaptando a lo que nos facilita la vida a los tres, dentro de una rutina (estaréis agotados de escuchar esta palabra, pero es que ayudan mucho). Todo se ha visto retrasado (comida, siesta, hora de dormir…) pero mantener los horarios de la escuela infantil en nuestro caso no era productivo.

Tratamos de planificar las comidas y las cenas de toda la semana, esto nos facilita hacer la compra y nos hace menos cansado ese momento de ¿qué comemos mañana? ¿Qué sacamos para cenar?

Pero a pesar de toda esta “organización” el otro día papá y mamá estaban cada uno con su ordenador en el salón terminando unas cosas antes de comer. La comida estaba en el horno y el PS jugando en su habitación; hasta aquí todo controlado. Eran las 2 de la tarde y el PS debió empezar a notar los síntomas característicos del hambre, así que apareció en el salón a decirnos que tenía hambre. Como aún faltaba un poquito para que la comida estuviera lista, le ofrecimos un “entrete” (un trozo de pan en este caso) y nos pidió ver una peli. Pusimos la peli y volvimos a nuestras respectivas pantallas. Pasados 15 minutos el PS no había hecho ningún ruido, no había pedido que le cogiéramos, no había vuelto a decir nada de nada y tod@s l@s que tenéis niñ@s sabéis que mucho tiempo sin ruido solo puede significar dos cosas:

  • Está liando alguna
  • Se ha dormido

Pues sí, ¡BINGO! Levantamos nuestras cabezas de las pantallas y el PS se había quedado dormido con el trozo de pan en la mano y sin comer. En ese momento os puedo asegurar que el sentimiento de malos padres nos inundó como hacía tiempo no recordaba, porque encima para rematar la jugada le despertamos… No despertarle hubiera significado despertarse a las 4 sin comer y adiós a nuestro tiempo de trabajo durante su siesta, y el día se nos habría complicado mucho…

Cuando lo cuento me río, la verdad es que si te lo imaginas la situación era bastante cómica, pero en ese momento tuve que aguantarme las ganas de llorar… Es lo que tienen los efectos del confinamiento, los sentimientos están para todos multiplicados por 5.

Por la tarde intentamos hacer alguna actividad en familia tirando de creatividad lo que podemos: montamos ciudades con legos y playmobil, pescamos, hacemos marionetas, pintamos con casi cualquier cosa, vemos una peli, leemos cuentos, jugamos a los bolos, cocinamos juntos o simplemente nos tiramos al suelo… y así llegamos a los aplausos de la 20h que nos recolocan.

¿Y qué viene después de los aplausos? Pues viene un rato de desconexión para mamá y papá haciendo deporte y un rato para que el PS vea en YouTube (pero en la TV) como una niña abre huevos sorpresa y le van saliendo diferentes figuritas…

La situación de cómo hacemos funcional tampoco tiene desperdicio: cada uno en un extremo del pasillo (no cabemos en otro sitio), y el peso puede ser: botellas de leche, el correpasillos del PS lleno de botes de refresco, geles, champús, los maletines del ordenador…

Y para culminar utilizamos de esterilla el suelo de puzzle del PS. Imaginaros toda esta escena en vuestra cabeza y ya después de reíros, llegaréis a la misma conclusión que yo: lo que el confinamiento no separe, ya no lo separa nadie…

Y después de esta desconexión, entramos ya en momento baño, cena y dormir, junto con videollamadas varias con toda la familia para que el PS les alegre un poco el día con sus cosas.

El COVID nos ha obligado a parar, nuestras vidas están todas patas arriba… Pero es el momento de relajarnos y pensar que lo que no esté ese día, ya puede esperar.

Podemos ver la TV, leer cuentos o hacernos cosquillas y en ese momento soy consciente de que quizá no seamos los mejores padres, que quizá no estemos trabajando todo lo bien que debiéramos… pero el COVID nos está regalando momentos en familia y tenemos que disfrutarlos mientras dejamos que la naturaleza se recomponga fuera.

Ojalá aprendamos algo de todo esto…

Ayudar a mejorar la autoestima de los niños

Nadie puede hacerte sentir inferior sin tu consentimiento”

Eleanor Roosevelt

Ya he hablado en post anteriores sobre la importancia de la autoestima o el autoconcepto, y ahora vuelvo a insistir en ellos, ya que en estos días tan extraños van a cobrar, si cabe, mayor importancia.

Ya llevamos más de un mes confinados, saliendo lo justo o incluso sin salir. Los niños lo están pasando bastante mal, son creo, los grandes olvidados de esta crisis y esto puede pasar factura. A largo plazo lo tengo claro, pero ahora, en el día a día también.

El no salir, el tener una rutina tan igual cada día, el malestar emocional, la preocupación… todo nos afecta a todos los miembros de la familia, pequeños y mayores.

Nosotros, como papis y mamis, tenemos el deber de hacer de este encierro algo positivo para nuestros hijos, ya sean pequeños, medianos o adolescentes. No debemos dejar caer el ánimo y mucho menos la autoestima. Debemos concentrar todos nuestros esfuerzos para mantener en auge todo su autoconcepto. Pero… ¿Cómo?

Aquí os dejo algunas actividades que podéis hacer en familia y que os pueden ayudar mucho en estos momentos.

Transformar la obligación de estar en casa en un objetivo para ayudar a los demás. Debemos plantear este confinamiento a los pequeños como un objetivo muy importante que debemos lograr, es decir, tenemos el objetivo de ayudar a los abuelos para que “no se pongan malitos” de ayudar a las personas que sufren algún tipo de patología o enfermedad pulmonar o asma para que “no se pongan malitos” también tenemos que ayudar a todos los médicos y sanitarios para que puedan hacer bien su trabajo “sin ponerse ellos también malitos”. Esto puede suponer un desafío para los más pequeños. Explicarles todas las mañanas el por qué estamos en casa y el objetivo de estar en casa, el desafío que tenemos por delante.

Convertirnos en súper héroes. Cada miembro de la familia puede elegir lo que mejor se le da hacer y convertirlo en nuestro súper poder especial que vamos a desarrollar día a día. A ese súper poder se le pueden ir añadiendo otros poderes que vayamos descubriendo cada día. De esta manera, ayudaremos a nuestros pequeños a fomentar su autonomía, sus ganas de poder hacer cosas solos, de colaborar en el que hacer del día a día, además de ayudar a elevar su autoestima.

Tarjetas personalizadas. Otra idea es realizar este tipo de tarjetas en familia, escribiendo lo bueno que tenemos cada uno de forma individual y luego compartiéndolo con los demás. Podemos hacer cada uno nuestra tarjeta y luego podemos hacer tarjetas del resto de miembros de la familia, de esta manera, sacaremos todo lo positivo de nosotros mismos y del resto de la familia. Podemos ponerlas en un lugar visible del salón, donde podamos mirarlas cada vez que nos sintamos tristes o decaídos.

Hacer sellos con nuestra inicial. Para sellar las tarjetas que hemos realizado en la actividad anterior, podemos realizar sellos con corchos o con media patata, con nuestra inicial y si lo impregnamos de pintura, podremos sellar todo lo que escribimos. Será nuestra marca personal, hecha por nosotros mismos y utilizado solo por nosotros.

Realizar un álbum. Otra actividad familiar puede ser la de realizar todos juntos un álbum de fotos y dibujos de momentos importantes. Se puede hacer en folios o cartulinas de colores, podemos escribir al lado de las fotos y los dibujos y ponerle nuestro sello. Será un bonito recuerdo para toda la familia.

Realizar un diario. También los niños pueden realizar un diario personal, donde escriban como se sienten. Mediante la escritura pueden expresar mucho, puede ser una forma terapéutica de expresar sus emociones más profundas.

El tarro de los logros. Por último, cada noche antes de irnos a dormir, podemos escribir en un papel los logros del día. No tienen por qué ser grandes cosas, pueden ser pequeños logros que nos hagan sentir orgullosos. Es una manera de que sean conscientes de todo lo que pueden hacer aumentando su motivación para conseguir nuevas metas y objetivos, fomentar su autonomía y su autoconcepto. Necesitamos un tarro transparente para cada miembro de la familia y papelitos para escribir. El tarro debe estar cerca de la cama y hacerlo justo al final de día. Terminar el día con lo bueno que hemos hecho y los logros que hemos conseguido es muy positivo para ellos y para todo su desarrollo.

Estos son solo algunos ejemplos de actividades en familia que pueden ayudar mucho a los niños, pero en el día a días, nosotros como padres podemos hacer muchas más cosas para seguir fomentando la autoestima y el autoconcepto de nuestros peques:

  • Valorar sus opiniones.
  • Enseñarles a estar orgullosos de sus logros.
  • Enseñarles a tolerar la frustración, minimizando la importancia de los fracasos.
  • La familia debe ser un buen modelo de autoestima.
  • Hablar y educar en positivo.
  • Dar responsabilidades adecuadas a la edad de los niños y apoyarlas.
  • Valorar las cosas y actos positivos que realiza.
  • Animarle a hacer las cosas él solo.
  • Apoyar en todo momento.

Sé que no es fácil, la crianza no es fácil y menos en estos días, pero para eso estamos papis y mamis, para afrontar en familia estos malos momentos, crecer y aprender con ellos y al final, convertirlos en algo bueno y constructivo para todos.

Mucho ánimo papis y mamis  y muchas gracias.

Os recuerdo que podéis seguirme en Facebook Mami Me Mima blog, en Instagram @mamimemimablog y está a vuestra disposición el correo electrónico del contacto.

EL BICHO

“En cada niño nace la humanidad”

Jacinto Benavente

Es increíble la respuesta que estoy teniendo al abrir este apartado de colaboraciones, llevamos mucho tiempo sin salir, viviendo días extraños y me alegra mucho que queráis compartir vuestras vivencias con todos los papis y mamis que leen el blog.

Ella es Ana, apenas la conozco, pero ha querido abrir su corazón para todos nosotros y estoy realmente emocionada ya que seguramente alguno de vosotros, por desgracias, os vais a sentir identificados con algunas de sus vivencias, otros, más afortunados, también os vais a identificar con otras. Es un relato con muchas emociones y experiencias muy íntimas.

Muchas gracias Ana por querer hablar desde el alma y el corazón y gracias a tu sobrina, por, efectivamente, entender mejor que muchos adultos la situación. Ella es una pequeña gran heroína también.

Para mí todo esto empezó el 7 de marzo por la tarde, estaba en el pueblo con unos amigos tomando algo cuando en el chat del cole una compañera escribió y nos dijo que había dado positivo en el bicho. A partir de ahí fue una locura, todos los compañeros se pusieron muy nerviosos.

Yo la verdad que estaba tranquila y sigo estándolo.

Bueno continuando con la historia, el lunes fue un revuelo en el colegio, se había filtrado la noticia de la compañera enferma y eso había puesto muy nerviosos a los padres y debido a ello faltaron muchos alumnos en casi todas las clases del centro.

Los que asistieron preguntaban qué había pasado y las llamadas al centro no pararon durante toda la mañana.

La semana continuó con “normalidad” a pesar de las ausencias. El revuelo volvió a llegar cuando Madrid suspendió las clases, ahí ya la incertidumbre de los padres y de los compañeros crecía.

La tarde del jueves 12 la pasé como casi todos mis compañeros pegada a la televisión para comprobar que decían las autoridades, finalmente se suspendían las clases, y una vez más, el chat del colegio echaba humo, al igual que mi cabeza ya que yo estaba haciendo una sustitución y me temía que la persona a la que estaba sustituyendo se incorporaría, y así pasó.

Nos dijeron que los profes teníamos que ir el viernes para organizar las clases y que los alumnos recogieran el material y demás y así lo hicimos, todo para mí era normal hasta que a mitad de mañana me comunicaron que mi sustitución terminaba.

A partir de ahí mi retiro, prefiero llamarlo así antes que confinamiento o encierro, ha sido muy entretenido.

Mi hermano mayor y su marido son sanitarios y trabajan en el hospital de Guadalajara y tienen una niña de tres años, que al igual que los demás niños de España no tiene clases, así que soy yo la que se la cuida mientras sus padres trabajan.

La verdad que me siento muy afortunada de poder pasar tanto tiempo con ella, aprendemos mucho la una de la otra y lo pasamos muy bien juntas.

Recuerdo la primera mañana que tuve que ir a cuidarla, ella ya sabía que no se podía ir al parque, pero ya era oficial que tampoco se podía salir de casa, sus papás ya la habían explicado que había un bichito y que no se podía salir de casa para no ponerlos malitos y que tampoco podíamos ir al colegio.

Los niños nunca dejan de sorprenderme, pues ella con solo tres años había entendido mejor que muchos adultos que había que quedarse en casa y lo hacía sin rechistar, es más si ve a alguien por la calle desde a ventana le regaña porque hay que estar en casa.

Los días fueron pasando y las manualidades y los juegos eran cada vez mejores, es fascinante como la mente agudiza el ingenio cuando más se necesita.

La segunda semana de retiro se confirmaba el único miedo que yo tenía, mi tía, que ya estaba enferma, empeoraba y había que subirla al hospital.

Al principio te pones en lo peor, porque ya mi hermano nos había avisado de que estaba muy malita y que podría pasar cualquier cosa.

Pasaron dos días y la peor de nuestras sospechas ocurrió, la tía Carmen, había fallecido, no estaba sola, porque sus hijas tuvieron la suerte que no han tenido muchas familias, ellas se pudieron despedir, sin besos ni abrazos, pero si con palabras.

Nunca he tenido una sensación tan rara en el cuerpo, parece como si no hubiera pasado, no la hemos visto, no nos hemos podido despedir de ella… es esa sensación de estar metido en una película con un mal final.

Pero si, si había pasado. Mis primas y mis padres enterraron a mi tía, solos, con mascarillas y guantes cual marcianos y a metro y medio cada uno. Los demás desde casa solo podíamos pensar en ellas, mis primas, que no se han podido abrazar ni las hemos podido dar cariño.

Pasó la semana y a día de hoy no sabría decirte cuantos días han pasado de esto, solo sé que sigo teniendo una sensación extraña en un pedacito de mi corazón.

Pero yo siempre soy muy positiva, y sé que todo esto que nos ha pasado a mi familia y a mí nos ha unido más si cabe.

Continuamos con el retiro, y entre juegos, manualidades, disfraces y bailes, los que vienen del hospital, cada día traen mejores noticias. Yo no pregunto mucho por la gente, prefiero preguntar cómo están ellos, como se sienten y hacerles ver que siempre estoy a su lado.

Como he dicho al principio no tuve miedo y sigo sin tenerlo, tengo la esperanza de que este tiempo sea productivo, teníamos que parar y no hacíamos caso. Nos hemos creído los reyes del mundo, y el bicho más pequeño nos ha puesto en nuestro sitio, en casa, con la familia, valorando cosas que en la rapidez del día a día no somos capaces de ver.

Lo que no te mata te hace más fuerte, y esto es lo que tenemos que ver.

Gracias Ana por darme la oportunidad de escribir lo que vivo y lo que siento, sin duda alguna es una terapia estupenda.

La importancia de las Rutinas estos días

“Si podéis curar, curad; si no podéis curar, calmad; si no podéis calmar, consolad”

Augusto Murry

Hace un par de semanas recibí una llamada muy especial desde Casa Grande. Iban a poner en marcha las sesiones de asamblea y los talleres vía online para las familias que quisieran asistir además de tener completa disponibilidad vía telefónica y vía email para todos a nivel individual.

La verdad es que fue una gran alegría, en estos días tan extraños es bonito tener un poco de “normalidad” y volver a ver a todos los grandes profesionales de Casa Grande y a Ión, claro.

Ya he ido con el Pequeño Caballero a un par de asambleas y la emoción ha sido preciosa ¡Mamá ahí está Ión! ¡Y Jose y la guitarra! Ha sido una gran alegría para él volver.

También he asistido a un taller muy interesante que me gustaría compartir con vosotros, mamis y papis, porque me parece un tema esencial y que parece que está costando mantener estos días, las rutinas.

Las rutinas son muy necesarias para todos y más aún para los pequeños. Estas rutinas pueden ir precedidas de algún tipo de ritual, de esta manera enseñan al niño a reconocer los distintos momentos del día.

Los niños tienen un pensamiento concreto, aprenden con hechos y emociones, las rutinas bien asentadas y asimiladas ayudan a superar momentos complicados del día a día.

¿Por qué las rutinas son necesarias?

  • Les da sensación de seguridad. Para un niño, los momentos de mayor tensión son los del paso de una actividad a otra, por ello es importante marcar el ritmo con rituales y rutinas siempre del mismo modo o parecido.
  • Les da estabilidad emocional y organización mental. Los pequeños conocen el mundo que les rodea a través de las emociones y el afecto, lo que conlleva al desarrollo del apego, permitiendo de este modo su autorregulación emocional.
  • Les permite saber en qué momento del día están. Si todos los días anticipamos de una manera lo que va a ocurrir, ellos sabrán lo que va a suceder.
  • Les transmite que hay un adulto atento a sus necesidades, un adulto que les quiere, que se preocupa y que está a su lado.
  • Facilita la convivencia al sentirse seguros y sabiendo anticipar lo que va a pasar, de esta manera, los pequeños están más tranquilos.
  • Fomenta la autonomía y la responsabilidad. Podemos trabajar con ellos el recoger los juguetes antes de comer o el poner y quitar la mesa por ejemplo.
  • Les permite interiorizar límites, algo básico para su desarrollo a todos los niveles.
  • Previene que se puedan dar situaciones de conflicto, como las rabietas por ejemplo.

¿Qué rutinas podemos llevar a cabo?

SUEÑO: El baño es la mejor rutina para saber que la hora de dormir está cerca. El agua tibia ayuda a relajarse, les recuerda a su  vida intrauterina, permitiendo una asociación a algo agradable. A continuación podemos aprovechar a realizarles unos masajes relajantes con la crema; también podemos ayudarles a que tengan más conciencia de su propio cuerpo con estos masajes y caricias.

Les podemos acompañar a dormir con un cuento o una nana, con los objetos transicionales (dudús, pañuelos, mantas…) que proporcionan mucha seguridad y tranquilidad a los pequeños. Hay que crear un ambiente cálido que invite al descanso, sin objetos que inciten o estimulen.

La siesta también es importante. Respetar los ritmos de sueño es fundamental. La siesta se debe producir en un horario “normal” es decir, no debe alterar la hora de sueño de la noche.

Es este momento previo a dormir, el niño debe estar tranquilo, el nivel de juego y de excitación debe ir bajando gradualmente para que de esta manera su sistema nervioso se prepare también para el descanso.

ALIMENTACIÓN: Es vital que se respeten los horarios de las comidas, no hace falta que se siga el horario de la escuela infantil o del colegio, pero sí es importante que todos los días en casa se respete la hora. Esto va a permitir a los pequeños interpretar que tienen un cuerpo que demanda la necesidad de comer.

También el anunciar el momento de comer con entusiasmo hace entender que la familia está unida y disfruta de este momento.

Aquí también se pueden establecer rituales anticipatorios como lavar las manos, poner el babero o sentarnos todos a la mesa.

Aprovechar estos días para comer todos juntos en familia, disfrutando del momento, haciendo de la comida algo especial.

HIGIENE CORPORAL: Podemos aprovechar también para incluir rutinas como el lavado de manos o de dientes y sobre todo el baño. Aunque no podamos salir de casa y no nos ensuciemos como en la calle, el baño sigue siendo un  momento vital y si tenéis bañera en casa ¿por qué no aprovechar y bañaros junto a vuestro pequeño?

JUEGO: El juego autónomo nos va ayudar a descargar el cuerpo y ponerlo en funcionamiento, de esta manera nos mantiene activos física y mentalmente. Es normal que a esta edad quieran que participemos de su juego o que por lo menos estemos cerca de ellos. Aprovechar estos momentos, son únicos.

También podéis recuperar esos juegos en familia de cuando éramos pequeños y como no, los dispositivos electrónicos de manera acompañada. En situaciones normales, no se recomiendan más de dos horas de su utilización, en estos momentos, el tiempo se podría elevar a tres horas.

Hay que ser responsables en cuanto a la utilización de los dispositivos, es bueno utilizarlos para estar en comunicación con la familia y amigos, pero también podemos salir a la ventana a hablar con el vecino o a los aplausos de las 20:00 horas y sobre todo, hacer un montón de experimentos y manualidades con ellos.

Es importante tener en cuenta que las rutinas no deben ser rígidas, se deben adaptar y más en estos momentos complicados. Si vuestro hijo no las tiene adquiridas, este puede ser un buen momento para ponerlas en marcha gradualmente, siempre de forma respetuosa y adaptada al niño y a su edad.

Las emociones juegan un papel muy importante en estos momentos y la situación personal de cada familia también, pero tener en cuenta que nuestros pequeños siguen su desarrollo corporal y emocional y tenemos que seguir acompañándoles, ayudándoles y apoyándoles.

¡Ánimo papis y mamis!

Recordar que también estoy en Facebook Mami Me Mima blog, en Instagram @mamimemimablog y en el apartado de contacto dentro del blog.

Muchas gracias familias y muchas gracias Casa Grande.

ZOE

Sé que voy a quererte sin preguntas, sé que vas a quererme sin respuestas”

Mario Benedetti

Las últimas colaboraciones que he publicado reflejan la dura realidad que estamos viviendo de manos de personas que se están jugando la vida saliendo cada día de sus casas por nosotros, que se están exponiendo y están exponiendo a su propia familia. Han sido relatos duros, pero de personas fuertes.

Hoy os quiero mostrar la otra cara de la moneda, una cara un poquito más amable.

Ella es mi compañera de batallas de todos los días, la que con una mirada a las 8 de la mañana sabe si estoy bien, si voy a romper a llorar o si no he dormido. También es mi amiga, a quién acudo cuando la cosa se tuerce, cuando necesito solo un “no te preocupes” o cuando necesito romper a reír por cualquier bobada.

Ella me ha enseñado a esperar, a que todo llega, a tener un poco más de paciencia, a ver la vida de forma más serena y a no cargar con los problemas ajenos.

Ella es fuerte y su hija es igual. Juntas no hay quien las pare, por eso estos días están siendo tan felices en su pequeño mundo. Os quiero chicas.

ZOE significa en griego VIDA, persona vitalista, alegre, excitada y activa. Desde hace ya 3 años es el nombre de mi hija y la define tal y como es.

Cuando el 9 de marzo vi en las noticias que teníamos que quedarnos en casa por el coronavirus pensé ¡qué bien! Unas vacaciones, qué bien nos van a venir.

A la mañana siguiente me di cuenta que no eran unas vacaciones, era una crisis sanitaria y económica que empezaba a golpear el país de la noche a la mañana sin apenas darnos cuenta.

 En esta vida no estamos preparados para vivir algo así, tan duro, mi hija no entiende que está pasando. Los primeros días me preguntaba dónde íbamos a ir mañana, ¿al cole?, ¿a casa de abu?, ¿a la pisci? Era duro decirla que no podíamos salir de casa y no podíamos tener la misma rutina pero enseguida se acostumbró a quedarnos en casa y sin entender nada en ocasiones dice mamá va a comprar y Zoe se queda en casa, en esos momentos alucino, cómo sin saber qué está pasando lo ha entendido a la primera.

Encontraremos piedras en el camino,

         Hagámonos a la idea,

         Pero compartir el mundo de los niños

        Nos ayuda a entender que nada es imposible.

                                                                                                               César Bona.

Entonces empecé a pensar. Este virus me está dando la oportunidad de pasar las 24 horas del día con mi hija y lo vamos a aprovechar.

Tenemos la suerte de vivir en una casa con jardín y era el momento de aprovecharlo, hemos salido todos los días que hemos podido y hemos recuperado juegos de cuando yo era pequeña y que tan olvidados están en la vida de los niño. Jugamos al pilla-pilla, al escondite, echamos carreras, saltamos desde distintas alturas, pintamos con tizas en el suelo, plantamos semillas y estamos cogiendo fuerza con la moto y el patinete, observamos las lagartijas, las hormigas y regamos las plantas, ¡¡es genial!!

Cuando Zoe me deja un momento pienso lo feliz que soy a su lado, como mola observarla, aprender con ella, disfrutarla y verla feliz por estar todo el día conmigo.

Zoe cumplió 3 años hace unos días y este año no tuvo fiesta de cumpleaños, ni con los compañeros de la escuela, ni con la familia. La pobre por no tener, no tuvo ni regalos. Pero a ella no le importó nada, se levantó por la mañana y decidió ponerse un vestido para bailar porque era su cumple así que le hice una corona, le hinche unos globos, le hice una tarta de chuches y a disfrutar del día. A bailar, a hablar con la familia por videollamadas y a disfrutar el día con sus padres, nos lo pasamos súper bien y ella estaba encantada, una lección más que nos ha dado.

Y me gustaría acabar este post para una gran amiga citando nuevamente a César Bona:

Sed maestros, sed padres,

                              Pero no olvidéis lo más importante:

                             Disfrutad de ello y contagiad.

¿Qué cómo se pasa el confinamiento viviendo en un pueblo? Pues os lo voy a contar………..

“Salvar la civilización es salvar la vida de un pueblo”

Víctor Hugo

Siguiendo con estas maravillosas que estoy recibiendo, aquí os dejo la experiencia de Soraya, vive en un pequeño pueblo y allí las cosas se viven de manera diferente a las grandes ciudades.

La situación que estamos viviendo es la misma sí, pero la experiencia es bastante diferente, el sentimiento de unidad como pueblo es muy diferente al que tenemos nosotros aquí en Madrid por ejemplo.

Muchas gracias por tu colaboración y por aportación personal en estos difíciles momentos para todos y gracias a este pueblo por las iniciativas tan bonitas que están llevado a cabo, la humanidad que se está demostrado es verdaderamente increíble.

Espero que os guste y que algunos incluso, os sintáis identificados con esta situación.

Mi nombre es Soraya, vivo en un pueblo de aproximadamente unos mil quinientos habitantes, y os preguntareis y esto que tiene de relevante… pues os lo cuento y vosotros valoráis ..

Cuando nos anunciaron que nos teníamos que quedar en casa por el estado de alarma, todos nos preguntamos qué consecuencias tendría esto en nuestras vidas.

En los comunicados nos hablaban de confinamiento en casa, de trabajos que no se podían realizar, datos y más datos de contagiados, muertes… cosas de estado….

Pero ¿Y el manual para poder sobrellevar la situación????? ¡Pues no! No existía tal manual así que, que cada uno hiciese lo que pudiese…

En mi caso, en casa solo vivimos dos, mi marido, yo y Tayni, (que es nuestro perro) Por lo que el tema con lidiar con los hijos, no nos afectaba, aunque otros muchos temas, sí.

El día que empezó el estado de alarma, teníamos en casa lo que teníamos……… y ya no

había oportunidad de moverse. En nuestro pueblo tenemos comercios, bancos, centro médico, farmacias así que por ese tema estábamos salvados. La única diferencia es que el precio de las cosas es un pelín más alto que en las ciudades, pero bueno lo que no va en una cosa va en otra.

En cuanto a los trabajos, nos afectó como a la mayoría de los ciudadanos, ertes, vacaciones recuperables, etc. Pero en ese momento lo que había que hacer es quedarse en casa.

Cuando fueron pasando los días, nosotros hacíamos la vida que puede hacer cualquier persona joven en confinamiento, ver tele, leer, charlar, hacer video llamadas con cualquier excusa para tomarte un vinito con los amigos… vamos lo normal….

Pero llegaban las ocho… y estábamos en una video llamada y todo el mundo se iba corriendo porque era la hora de a aplaudir y… ¿ahora qué?

En nuestro caso, vivimos en un barrio en el casco urbano del pueblo, la mitad de las casas o están cerradas o son segundas viviendas y la otra mitad son gente mayor que no salen a aplaudir… por lo que nos encontrábamos solos ante ese acontecimiento y terminamos por no salir… empezamos a seguirlo en la tele con la misma ilusión que si lo hiciésemos o incluso con algún voluntario en alguna video llamada que no nos colgaba y nos invitaba a participar de su vecindario, como si estuviésemos allí.

Otro de los días, nos nevó… así que ese día lo pasamos estupendamente.. Encendimos la barbacoa…. Todo un sueño para la gente que normalmente estamos trabajando, poder pasar un día cualquiera en casa, viendo nevar y con la chimenea encendida.

Pasados ya unos días en este confinamiento el tema que ahora más nos preocupaba, eran los contagios, y diréis como en todos los sitios….

Sí, pero aquí si cabe un poquito más, porque la mayoría de la población es mayor, las personas de más riesgo, y contamos con el factor que estamos todos conectados, y esto pasa, porque el que no es hermano, es cuñado, primo… suegro, yerno… y pensamos que en cuanto entre el virus en una población como esta… habría muchos contagios y lo que es peor muchas muertes.

En estos días y tan cerca de Semana Santa nos preocupa mucho que la gente no se quede en casa y venga a las casas de los pueblos. Yo entiendo que es difícil, que las fechas no acompañan, pero no podemos permitir que la gente venga a las segundas viviendas, porque nos pueden traer lo que no quieran…. y digo yo, cada uno en su casa, que nosotros esperaremos aquí para cuando nos podamos juntar y disfrutar todos juntos…. Pero de momento hay que ser consciente de lo que está pasando y lo que toca es estar confinados cada uno en su casa…

Otra parte positiva que podéis pensar que tenemos en los pueblos, es que se puede salir a pasear por el campo… pero no… nosotros estamos aquí igual que en las ciudades, el que tiene perro lo puede sacar con todas las precauciones y si hay que salir a comprar, se puede pero igualmente manteniendo la distancia de seguridad, una vez a la semana y poco más……

Otra cosa que se vive en el pueblo con diferencia a la ciudad, es que aquí, enseguida se sabe quién ha muerto, por lo que os comentaba antes, todo el mundo está conectado de alguna manera , y esto produce cierto desaliento… la forma de enterarse, aparte de wasap y demás… es porque tocan a clamor, que significa que las campanas de la iglesia tocan de una manera la cual anuncian que alguien ha fallecido.

Trato este punto, porque me parece que es una pena que tenemos añadida la gente que vivimos en este tipo de poblaciones.

Uno, porque seguramente que la persona que se ha ido era conocida.

Dos, porque seguramente sería familia de alguien con la que tienes algún tipo de lazo.

Tres, porque en los pueblos cuando alguien muere, suele acudir la mayoría de la población a acompañar a la familia, y en estos momentos, algo que siempre ha sido una cosa tan natural, no se puede hacer.

Cuatro, las personas mayores, ven cómo se va, gente de su edad o más jóvenes y lo sienten mucho, lo que viene a ser conocido como con la expresión “ un palo muy grande para ellos”.

La otra cara de la moneda como hemos visto en casi todo el país, es la solidaridad.

Aquí por regla general la gente participa bastante en las propuestas creadas por asociaciones, que hay unas cuantas, o por el Ayuntamiento.

En esta Pandemia la gente ha sacado lo mejor de sí misma y están colaborando en proyectos como #mascarillassolidarias , una iniciativa de la asociación de mujeres en

la que se confeccionan mascarillas para después repartir a los comercios de la localidad, dependencias municipales e incluso a las localidades de alrededor.

Otra de las asociaciones, la asociación Juvenil, formada por la gente joven de la localidad, y con iniciativa propia crea un torneo llamado fifa20 para que cada uno desde su casa pueda participar en este juego.

Así mismo el Ayuntamiento de la localidad, prepara actividades de entretenimiento mediante redes sociales, con una temática muy particular.. Como no podía ser de otra forma, la temática suele estar basada en la localidad.

Dicho todo esto, mi valoración (que no es objetiva) es muy positiva, el confinamiento aquí no se lleva nada mal.

Nos hemos dado cuenta que el valor del ser humano es incalculable, que vivimos deprisa y que esto nos ha servido para frenar, como se diría vaya guantazo sin mano que nos está dando la vida.

Espero que con este pequeño relato se haya dado voz a la gente que vivimos fuera de las ciudades.

Eso sí, este relato está basado en mi punto de vista. Sabéis que a mil habitantes… mil opiniones.

Muchas gracias por dejarme participar!.

Reflexión de una profe

El trabajo del maestro no consiste tanto en enseñar lo aprendible, como en producir en el alumno amor y estima por el conocimiento”

Jhon Locke

En estos días tan extraños para los pequeños y para nosotros, no paro de leer que los padres no entienden como pueden mandar tantos deberes, que ellos no pueden con toda la carga que están recibiendo por parte de los colegios.

Por ello me puse en contacto con mi amiga y compañera de la universidad, una súper profe, que efectivamente, está viviendo esto en su propia piel.

Aquí tenéis su reflexión como maestra, pero sobre todo, como persona empática hacia la situación, hacia las familias.

Ahora, espero que también todas las familias sientan la misma empatía hacia los maestros y profesores. Por ello, me parecía bueno darles visibilidad a ellos, a los profes, porque se está viendo la gran labor que hacen y lo importantes que son en nuestras vidas y en las de nuestros hijos.

Aquí os dejo una gran aportación que os hará pensar.       

Gracias amiga, haces un trabajo increíble, que nunca nadie te haga dudar de tu gran vocación.

Os voy a contar, si me permitís, cómo ha vivido una profe de infantil estos días de cuarentena en los que tiene que teletrabajar (jamás pensé que llegaría este momento).

            Todo empezó un lunes por la noche, cuando anunciaron que a partir de ese miércoles se cerraban los coles durante dos semanas. Imaginaos…¿qué fue lo primero que se le pasó por la cabeza a la inmensa mayoría de personas?: jolín, más vacaciones para los profesores… no sé de qué se quejan. Pues os voy a contar lo que se me pasó a mí: una sensación de miedo como nunca antes había tenido (y he pasado algún que otro susto en mi vida), miedo porque para que se cierren los colegios, algo gordo tiene que estar pasando, miedo por saber qué va a pasar con tus alumnos, con tu trabajo, cómo saldremos de esta, cómo vamos a afrontar el trabajo que tenemos por delante justo esas dos semanas (estamos en pleno periodo de evaluaciones)…

            Y así fue, durante esa semana las noticias iban y venían, era un continuo goteo de cambios, algo que te exige una adaptación casi instantánea, donde apenas puedes pensar, pero que, por el contrario, la cabeza va a todo tren.

            Os resumo un poco cómo hemos ido haciendo estos días: en un primer momento, nos hacían ir al colegio para programar, reuniones, evaluaciones, ordenar material, adelantar trabajo atrasado… (sí, porque los profes programamos y dedicamos muchas horas extras a las meramente lectivas), después dieron orden de que todo eso se hiciera desde casa, pero con una premisa: atender plenamente al alumnado y seguir las clases, mandar tareas de todo y tratar de seguir, más o menos, el horario lectivo. Aquí podéis encontrar la explicación a esa cantidad de deberes que han recibido los alumnos: a los profes nos lo han ordenado, nuestros jefes, nuestros superiores, inspectores… La mayoría de nosotros, hablando de manera informal, estamos de acuerdo en que hay que seguir cierta rutina y cierta dinámica (no estamos de vacaciones), pero también somos personas y somos conscientes de la realidad que estamos viviendo: muchos tenemos a familiares contagiados, ingresados, personas aisladas, también sufrimos cierta ansiedad por las noticias que llegan, nos preocupamos, hay problemas de conciliación… Por lo que vemos ridículo trasladar el horario lectivo tal cual a las casas.

            Pero dadas las circunstancias, no nos quedó más remedio que ponernos las pilas e improvisar métodos y formas de comunicación con las familias, muy criticados en muchos casos, pero debéis saber que detrás lo que ha sucedido es que hemos hecho lo que hemos podido y como mejor hemos sabido.

 Aquí nos surgían otros problemas: qué hacer con el alumnado que no tiene Internet, cómo proceder con alumnos cuyos padres necesitan el ordenador para teletrabajar, qué hacer con las familias que no iban a poder atender a sus hijos esos días… Pero, por otro lado, la única forma de comunicación que teníamos nosotros, los docentes, era a través de Internet. Juro que llevo dándole vueltas dos semanas a este asunto y sigo sin encontrar una fórmula alternativa.

            Dicho esto, os cuento lo que mis compis y yo, que estamos en el nivel de 5 años, hicimos: creamos un blog, donde diariamente les ofrecíamos a los alumnos distintas propuestas (un día mate, otro día lecto, otro alguna actividad del proyecto, otro una manualidad y otro un cuento). Afortunadamente, nos dio tiempo a repartir el martes previo a la finalización de las clases algunas fichas y material para que trabajasen los peques, pero poco más. El resto lo hemos ido buscando en casa, echando horas y horas frente al ordenador, excediendo con creces nuestro horario laboral.

            Dicho esto, nosotras cumplimos con nuestro deber de dotar de cierta normalidad al curso escolar, aunque todo es mejorable y ya estamos pensando alternativas para el tercer trimestre, pero también os puedo asegurar que, desde el primer día, hemos insistido en que todas estas propuestas eran recomendables, pero no obligatorias. Somos flexibles, entendemos que ahora hay que priorizar el bienestar emocional, el aprender de estas situaciones excepcionales que se nos presentan, preferimos que los niños jueguen más con sus familias, que pasen tiempo de calidad con ellos, que desarrollen aún más su autonomía, que valoren lo que realmente es importante (olvidándonos del consumismo masivo que nos invade, de no disfrutar de tiempo libre…). Lo que más nos preocupa es cómo les puede afectar esto a nivel emocional, cómo van a ser capaces de gestionar esta situación y lo que se vaya a derivar de ella. Personalmente, creo que porque no lean o no sumen durante dos meses, no va a pasar nada. Vivimos en un país en el que prácticamente nadie se queda sin saber leer o sin saber restar. No pasa nada. Ya habrá tiempo.

            Por último, a modo de reflexión me gustaría destacar que durante estos días creo que todos nos hemos dado cuenta de la importante labor que cumple la escuela, no solo en el plano académico, sino también en el social, la importante red de relaciones que teje entre alumnos, profesores y familias y el valor que tiene. Y yo, como profe, estoy deseando que pasen estas “vacaciones” que muchos creen que he disfrutado y volver a mi clase, con mis alumnos, donde la magia ocurre diariamente.