Mami, ya quiero dejar el pañal

“El pañal no se quita, la operación pañal no existe. El pañal lo deja el niño cuando está preparado y quiere dejarlo”

Ana Torres Rojo

Hace unos meses ya escribí un post sobre dejar el pañal.

En él os contaba la presión a la que somos sometidos algunos padres por este tema, por el convencimiento general de que el pañal hay que quitarlo, que somos nosotros como adultos quienes decidimos cuándo y cómo quitarlo.

Siempre intento que esa presión exterior no me afecte en la crianza de mi Pequeño Caballero, pero hoy os tengo que confesar que con este tema, en algunas ocasiones, me he sentido agobiada.

Agobiada por las miradas, por las preguntas, por la búsqueda de colegio…

En todas las jornadas de puertas abiertas de los colegios, la frase más repetida y dicha con mayor desprecio:

  • Aquí no está permitido llevar pañal

No quiero meterme en este tema, no quiero entrar en la barbaridad de obligar a un niño a dejar el pañal sin estar preparado por el empeño de los colegios en que no se lleve pañal.

Así que, ahí estaba yo… un poco agobiada…

El Pequeño Caballero con un no rotundo a dejar el pañal e incluso a acercarse a la taza del baño…

  • Mamá, no pasa nada, pues no voy al cole y ya está

Esta fue su respuesta cuando le dije que al cole tenía que ir sin pañal.

Y me hizo reflexionar, claro, no puedo obligarle a dejarlo y mucho menos quitárselo de malas maneras.

Me olvidé del tema, dejé de preguntar o de presionar y una semana antes de su tercer cumpleaños…

  • Mamá, creo que cuando cumpla 3 años ya quiero dejar el pañal

Me alegré, me agaché, le miré con sinceridad, le abracé y le dije:

  • Claro cariño, cuando tú quieras, yo te respeto

Después de su cumple me lo volvió a recordar:

  •  Mamá, ya quiero dejar el pañal, que tengo 3 años

Los primeros tres días fueron un poco complicados… le costó empezar a ir al baño. Empezamos poco a poco, sin pañal cuando estábamos en casa, preguntando, pero sin agobiar y cuando había escapes, pues cambio de ropa, abrazos, besos, acompañamiento y paciencia.

Fueron tres días duros, al cuarto día ya apenas había escapes, pero seguíamos solo sin pañal en casa.

En la misma semana decidió empezar a dormir la siesta también sin pañal y fue todo un éxito, así que a los pocos días, empezamos a hacer las primeras salidas sin pañal, cerca de casa, primero poquito tiempo, luego un poco más, cada vez tiempo sin pañal y cuando iba con pañal, llegaba a casa deseando quitarlo.

Después empezamos con la noche… lo primero fue llenar la cama de empapadores debajo de la sábana y la verdad… creo que yo lo llevé peor que él…

Si les dejamos, jamás dejarán de sorprendernos.

Las noches también fueron bien, algún escape, no lo voy a negar, esto es un proceso y nos queda mucho camino por recorrer.

En menos de cuatro semanas ha dejado el pañal, de día y de noche.

Sin presiones, sin riñas, con mucho acompañamiento, con mucho cariño, apoyo y siguiendo sus ritmos en todo momento.

Ahora pienso en mis miedos, en mis propias presiones y sonrío…

De verdad, solo necesitamos más confianza en ellos, siempre saben lo que necesitan y cuando lo necesitan, por mucho que nosotros nos empeñemos en algo, son ellos quienes marcan sus ritmos, quienes se conocen mejor que nadie.

Debemos respetarles, acompañarles, escucharles, observarles, estar cerca para ver y comprender sus necesidades.

El Pequeño Caballero solo necesitaba eso, tiempo, que yo me relajara, que le escuchara y observara de verdad.

A veces vamos demasiado rápido en esta vida de adultos.

Pararnos para escucharles a ellos, pero también pararnos para escucharnos a nosotros.

Espero que mi experiencia con el pañal os ayude con vuestros pequeños, aquí os dejo el enlace al post sobre dejar el pañal de manera respetuosa que escribí.

Si queréis información sobre mis talleres de Crianza Respetuosa o necesitáis un Asesoramiento Individual, no dudéis en escribirme a blogmamimemima@gmail.com

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¡Gracias Familias! Y ¡Feliz Crianza!

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