La Alimentación de los bebés

“Nuestra comida debería ser nuestra medicina y nuestra medicina debería ser nuestra comida”

Hipócrates

El momento del inicio de los alimentos complementarios antes de los 6 meses de vida, ha demostrado que a medida que aumenta el consumo energético correspondiente a los alimentos sólidos disminuye el consumo energético correspondiente a la leche materna.

Cuando a los lactantes amamantados se les han ofrecido sólidos entre los 4 y 7 meses de edad, su peso respecto a la edad y su peso respecto a la longitud han sido menores que los que presentan los lactantes a los que se empieza a ofrecer alimentos sólidos a los 8 meses o después. La leche materna es el mejor alimento para el bebé y favorece el vínculo afectivo entre madre y bebé.

Tanto la OMS como UNICEF, la Academia Americana de Pediatría y la Asociación Española de Pediatría recomienda lactancia materna exclusiva y a demanda del bebé durante los 6 primeros meses, a partir de ese momento y manteniendo la lactancia materna hasta los 2 años o más, será necesario añadir gradualmente nuevos alimentos con el fin de facilitar unos niveles de desarrollo adecuados.

A través del líquido amniótico durante la gestación y la leche materna después, el bebé descubre y reconoce los sabores de la dieta de su madre, por lo que será más fácil incluso la adaptación al proceso de alimentos.

El proceso de adaptación a la alimentación complementaria, que se debería iniciar a los 6 meses cumplidos, es decir, cuando cumple los 7 meses (y nunca antes de los 4 meses) es el periodo en el que de una manera progresiva se van incorporando diferentes alimentos a la alimentación del lactante.

La incorporación de nuevos alimentos se tendrá que hacer de una manera lenta y en pequeñas cantidades, respetando el intervalo de algunos días (entre 3 y 5) para cada nuevo alimento y observando cómo se tolera, para descartar el riesgo de alergias.

RECOMENDACIONES GENERALES EN LA PRIMERA INFANCIA

La alimentación de los niños a partir de los 6 meses y hasta los 3 años se basará en ofrecer alimentos: oportunos, adecuados, inocuos y respetuosos.

Ofrecer alimentos con un incremento progresivo en la variedad de texturas, sabores, aromas y apariencia, siempre manteniendo la lactancia materna a demanda, ya que sigue siendo su principal fuente de energía. Los alimentos, al menos durante el primer año de vida, se ofrecerán tas la toma de leche materna.

También hay que tener en cuenta que algunos bebés no estarán listos para la alimentación complementaria hasta los 8 meses.

OPORTUNOS: Alimentos que sean adecuados a su rango de edad y ofrecer de forma lenta, sin prisas. Las madres deben estar informadas sobre la extracción y manipulación de la leche materna. También deben reconocer cuando el bebé está preparado para empezar:

  • Muestra interés por los alimentos.
  • Puede permanecer sentado sin ayuda.
  • Sabe expresar hambre y saciedad con sus gestos.
  • Ha pedido el reflejo de extrusión de la lengua (no expulsa los alimentos hacia fuera).

ADECUADOS: Alimentos saludables, proporcionar una comida de calidad, ricos en energía y micronutrientes y una buena higiene. Potenciar la variedad y la identidad gastronómica de la zona, incorporando alimentos de temporada, frescos y autóctonos. El orden en que pasarán los alimentos a formar parte de la dieta del niño es indiferente y tampoco es necesario utilizar triturados.

INOCUOS: Empezar con poca cantidad y ofrecer los alimentos de uno en uno, dejar intervalos de una semana entre uno y otro. Promover hábitos higiénicos alimentarios y comportamientos adecuados, así como aspectos sociales y de convivencia en las comidas.

RESPETUOSOS: Los niños deciden qué y cuanto comen de los que los adultos le ofrecen sin horarios rígidos. No hay que obligar nunca a comer y atender a sus señales de hambre y saciedad. Favorecer que el niño pueda comer por sí mismo y socializar en la comida.

Alimentos0-6 meses6-12 meses12-24 mesesIgual/ mayor 3 años  
Leche maternaEn exclusiva y a demanda  Primera opción y a demanda  A demanda y junto con otros alimentosHasta que mamá y bebé deseen  
Fórmula adaptada (niños que no toman leche materna)  En exclusiva  Primera opción y a demanda  Sustituir por leche de vaca  Sustituir por leche de vaca  
Leche entera, yogur, queso tierno  No ofrecerNo ofrecerSin desplazar otro tipo de alimentos  Sin desplazar otro tipo de alimentos  
Cereales, frutas, hortalizas, legumbres, huevo, pescado, carne, aceite de oliva y frutos secos molidos  No ofrecer  Incorporación a la dieta del bebé, vigilando posibles alergias  Promover y potenciar su consumo frente a otros productos superfluosPromover y potenciar su consumo frente a otros productos superfluos
Sólidos con riesgo de atragantamiento (frutos secos enteros, palomitas, granos de uva, manzana / zanahoria cruda)  No ofrecer  No ofrecer  No ofrecer  Presencia de un adulto mientras consuma estos alimentos  
Alimentos superfluos (azúcar, miel, cacao, postres lácteos, bollería, embutido)  No ofrecer  No ofrecer  Cuanto más tarde y en menos cantidad, mejor  Cuanto más tarde y en menos cantidad, mejor  

SEGURIDAD E HIGIENE EN LA PREPARACIÓN DE LOS ALIMENTOS

En el caso de los niños, constituyen un tipo de población especialmente sensible porque, por una parte, su sistema inmune es inmaduro y, por lo tanto, menos capaz de combatir con cualquier infección.

CONSEJOS GENERALES DE HIGIENE: Hay que tener presente que los mismos manipuladores pueden ser portadores de gérmenes y contaminar los alimentos por contacto con las manos, mucosas o heridas. En la preparación de alimentos es necesario un riguroso a la hora de lavarse y secarse las manos. Hay que protegerse las heridas, no toser ni estornudar sobre los alimentos y delegar la preparación de alimentos si se sufre diarreas y dolores abdominales.

DURANTE LA PREPARACIÓN DE LOS ALIMENTOS: En primer lugar, es importante verificar que los alimentos utilizados se encuentran en perfecto estado de conservación, Cuando se trata de un alimento congelado, hay que descongelarlo a temperatura de refrigeración y nunca a temperatura ambiente. Para los alimentos que se cuecen o se recalientan, hay que asegurarse de que alcanzan, como mínimo, la temperatura de 65 ºC Los alimentos frescos que no deben recibir ningún tratamiento térmico, como son las ensaladas o las frutas, tienen que limpiarse con agua fría abundante y/o pelarse, y los manipuladores tienen que extremar las medidas de higiene.

CONSERVACIÓN DE LOS ALIMENTOS: Es importante que los alimentos sean consumidos durante las 2 horas posteriores a la preparación. En caso de que no sea posible, hay que conservarlos en refrigeración o en congelación. A la hora de conservar los alimentos, hay que evitar contaminaciones cruzadas con otros alimentos, por lo que hay que protegerlos y evitar que entren en contacto alimentos de naturaleza diferente: carne con pescado, productos crudos con productos cocinados o frutas, verduras y huevos con cualquier otro producto.

Aquí unas pequeñas recomendaciones para el comienzo de la alimentación complementaria, en los próximos posts seguiré hablando de este tema que preocupa tanto a los padres y madres, pero recordar, que, si tenéis alguna duda, siempre podéis escribirme a educar.conemocionyamor@gmail.com

Recuerda que nos vemos en las redes, donde hay muchos cambios que espero que os gusten, en Facebook Educar con Emoción y Amor y en Instagram @educar.conemociónyamor

¡Gracias Familias! Y ¡Feliz Crianza!

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